Periódico Ecos

LOS INTERESES CIUDADANOS DEBEN SER LA ESENCIA DE LAS INSTITUCIONES.


La convivencia democrática plena exige que las instituciones, que los poderes que le dan forma, cuenten con contrapesos que garanticen la justicia y la igualdad. De otro modo, ante la falta de estos controles, se corre el riesgo de que los asuntos públicos terminen capturados por las burocracias y que los grandes problemas comunes queden relegados en las prioridades de las instituciones.

El gobierno de Estados Unidos permaneció cerrado durante tres días debido a la falta de financiamiento que le negó el Poder Legislativo de aquel país. El hecho se atribuye particularmente al desacuerdo entre demócratas y republicanos respecto a la presencia de los inmigrantes llamados dreamers. El país más poderoso del mundo detuvo su actividad gubernamental debido a esta divergencia legislativa.

Lo anterior ocurre con cierta regularidad: desde el Congreso de Estados Unidos, los demócratas o los republicanos, según su presencia legislativa, paralizan a un gobierno profundamente endeudado a cambio de obtener aquello que negocian entre si. No obstante, esto refleja un elemento básico de la democracia: cuando las fuerzas políticas no logran ponerse de acuerdo retrasan la actividad cotidiana de un país y aplazan beneficios para los ciudadanos.

En Estados Unidos, por ejemplo, las trabas legislativas al financiamiento público gubernamental tienen que ver con las discrepancias entre los partidos políticos en relación a los inmigrantes latinos. Los correligionarios de Donald Trump apuestan por endurecer las leyes migratorias sin condiciones, mientras que la oposición vela por proteger a los dreamers a través de una reforma en la materia.

Sin embargo, el costo del cierre va más allá de este desacuerdo, ya que afecta directamente a trabajadores y proveedores gubernamentales, con los consecuentes impactos económicos.

Además, millones de personas requieren de los servicios y trámites gubernamentales para realizar sus actividades.

En México, aun cuando el cierre gubernamental no es una posibilidad, la relación de pesos y contrapesos entre instituciones hace que el interés público quede relegado. Es decir, aun cuando hay propuestas de ley que a todas luces resultan benéficas para el desarrollo nacional, se pierden en la discusión y en las negociaciones políticas sin ver la luz. Ejemplos de lo anterior son el aplazamiento de ley reglamentaria para el uso de la marihuana medicinal o la ley para crear un mando único policial.

Los contrapesos institucionales sirven cuando los beneficios llegan a la sociedad, no cuando ésta es olvidada en las negociaciones políticas. Los intereses ciudadanos deben ser la esencia de las instituciones, de lo contrario están fallando en su misión de servicio público.