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¿GRAN CAMBIO DE PODER?


¿GRAN CAMBIO DE PODER? 

MÉXICO: ¿GRAN CAMBIO DE PODER? PERO SIN PODER HACER NADA, SI NOS DISCRIMINAMOS A NOSOTROS MISMOS 

Mi estimado Sr. Gordillo aprovecho la oportunidad para saludarle y pedir hagamos un acto de reflexión en voz alta, sobre el cambio de poder expresado en las urnas apenas el domingo pasado. Con medio México en shock a favor y en contra. Aún sin tomar oficialmente el poder como tal, el futuro presidente del país Andrés Manuel López Obrador, con su posible, aún cambiante gabinete dado a conocer en los medios de noticia nacional e internacional, proyecta un triunfo total a la aparente oposición, donde lo preocupante para gente común y analistas es lo que nos depara a futuro, ante tanta incongruencia y violencia ciudadana, que habla de paz, pero hace la guerra.

Medio México festejó y manifestó el triunfo de la contienda, se alegró mucho porque espera con impaciencia lo prometido: beneficios económicos. La otra mitad vive en incertidumbre por lo que vendrá o NO vendrá en pocos meses. Aunque hubo “un milagro” con AMLO al ser catalizador del hartazgo de los mexicanos a un sistema reprobado por actos de corrupción a todo nivel en el gobierno del régimen saliente, sin: anunciadas fugas de capital, caída en los mercados, subida del dólar o desestabilización en la bolsa. Los medios “juiciosos” cubrieron sus movimientos para defender sus intereses y respetar su costumbre de ensalzar al gobierno entrante. 

Hay muchas suposiciones, dudas, estimaciones, análisis, expectativa sobre lo que vendrá en el próximo gobierno, pero lo que menos se piensa es en lo que en la sociedad está pasando por una crisis grave, no sólo económica sino educativa, que no tiene nada que ver con instrucción escolar ni política laboral y/o educativa. Y si provoca trifulcas, escándalos y peleas, de parte de ciudadanos también militantes de partidos de derecha e izquierda, donde pelearse, exhibirse, insultarse y hasta algunos denigrarse, con tal de obtener la razón, ha sido el actuar habitual diario. Las consecuencias de este pragmatismo, ha dado cuerda a muchos para seguir la mala costumbre de las “benditas redes”, como las bautizó el próximo presidente, de violentar el diálogo insultarse y agredirse hasta en familia, al caer en extremos no saludables de la vida pública social sana.

Lo ocupante más que preocupante hoy no es sólo el tema económico, sino la actitud discriminatoria de una sociedad fragmentada, que no retrata a ese México del que se habla en videos, fotografías, palabras, costumbres y actos que nos distingue orgullosamente en todo país del mundo. Sino que nos denigra, por permitir que las pasiones de personas enojadas, dominen las conciencias o nulas conciencias de esta sociedad tan diversa. La convivencia diaria mexicana en general, con grandes excepciones y vista por todo mundo, emerge en división.

Una semana antes de la contienda electoral, todo mundo estaba furioso y azorado porque niños de migrantes en Estados Unidos habían sido separados de sus padres y los tenían enjaulados, como animales en cautiverio, huérfanos literalmente, sin ninguna garantía de ser devueltos a sus hogares y tampoco sin un futuro alentador para sus familias expulsadas del país que fue suyo, mientras no habían sido deportados.

Ese comportamiento de ¿Humanos mal portados? Incompresible y reprobable a nivel mundial sin sentido común, racionalidad o mejor idea para solucionarlo de raíz, afectó inimaginablemente el futuro, no solo de los pequeños en cautiverio, sino el prestigio del país que fue “el sueño americano” publicitado por años en libros, películas, series, historias vivas y posicionó a Estados Unidos como el ideal vivo de unión, libertad y justicia mundial, anhelado por todos, hoy devastado y dividido por grupos sionistas que obedecen a intereses particulares.

Anotando este pésimo ejemplo de comportamiento, los mexicanos ante el cambio de poder político perseguido de forma lenta y paulatina por años, es contradictorio e igual de violento en muchas ocasiones, creció al paralelo de grupos criminales, infiltrados en los gobiernos, fue imitado por la sociedad y los medios, como moda de mala costumbre de violentar si no se hace su capricho, y grupos de ciudadanos enajenados y con mucho resentimiento, ha convertido la convivencia diaria en acto político proselitista que fuera de eso, discrimina, ataca y rechaza todo diálogo constructivo. Esta réplica de conducta daña la salud social “A grito de cambio impuesto a la mala”. La gente no piensa primero en México como hogar incluyente y democrático de aquí para allá y de allá para acá. Confunde lo que es democracia. Si sigue la división partidista, las malas prácticas, la corrupción y el crimen, la ciudadanía, por más que incluya un presidente que busca el cambio para los desfavorecidos u olvidados por el gobierno y la sociedad en general, con el hecho de discriminar a las clases trabajadores y productivas para favorecer a las clases pobres y oportunistas que solo ven como objetivo un bien económico y no social educativo. El dichoso Cambio tan anunciado de poder NO va a poder nunca realizarse. 

Lic. Julieta Camacho Ríos