Periódico Ecos

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO


NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

NUNCA ESTUVO PREPARADO

Moraleja: No todo lo que relumbra es oro.                

Por eso, reproducimos unos párrafos del colega Raymundo Riva Palacio, que no tienen desperdicio.

Son íntegros y entrecomillados:

“Peña Nieto ha llegado a su sexto y último Informe de Gobierno, a 61 días de entregar el poder al líder de la izquierda social, Andrés Manuel López Obrador, en medio del repudio nacional.                 

Una encuesta de Indicadores SC y eje central sobre el acuerdo presidencial es devastadora para el Presidente. Su nivel de aprobación está en 11.2%, el nivel más bajo que se haya registrado en una medición pública a lo largo del sexenio.

El 65.8% lo desaprueba abiertamente y para el 23% le da lo mismo lo que suceda con él.

Las reformas fueron consideradas su peor desacierto aunque el 13.6% dice que fue lo mejor de su sexenio, y la corrupción en su gobierno, real o de percepción, se convirtió en el segundo peor desacierto, con 12.8%, seguido de la inseguridad y el gasolinazo”.

Destaca Riva Palacio que  “Pese a la gran inversión publicitaria y promoción del trabajo del presidente de la República y su gobierno, Enrique Peña Nieto arriba a su sexto y último Informe de Gobierno como el mandatario más desaprobado de la historia moderna del país, apuntó Elías Aguilar, autor del estudio”.

El dato frío de la encuesta no es lo único que grita agravios al presidente Peña Nieto. Las palabras con las que describieron al sexenio dibujan la repulsión existente.

Las palabras más mencionadas para explicar cómo fue su gobierno son  “malas”, “incompetentes”, “inútiles” y “mediocres”.

Se refieren a lo mismo.

Peña Nieto no fue un presidente bien visto por los mexicanos, que si se analizara el éxito que tuvo como gobernador en el Estado de México, se podría argumentar que la Presidencia fue para él una especie de Principio de Peter.

La “ingobernabilidad”, la “corrupción” y la “inseguridad”, son los calificativos utilizados en seguida para expresar lo que piensan del sexenio, aunque hay unos más, como “asco”, que revelan la repugnancia que tiene un sector del electorado en contra de él. 

No es un trato la forma como lo ven los mexicanos sino un maltrato.

Para una persona que conoció a Peña Nieto desde que no era nadie, como quien esto escribe, dice Raymundo, no hay duda de su amabilidad y fina mano en la relación personal, su calidez y decencia, de la misma manera como puede afirmar que el Peña Nieto de Los Pinos no era el de la Casa Colón, en Toluca, un político aislado y alejado de la gente, acartonado y desinformado, secuestrado por un grupo de colaboradores que le dijeron qué hacer, qué decir y cómo actuar.

Pero no nos engañemos.

No importa cuánto lo encerraron en una burbuja, él era el Presidente y debió haber tenido la inteligencia otrora, para enderezar su camino y construir su legado.

Vistos los resultados, se puede decir que, para ser presidente, nunca estuvo preparado”.

Carlos Ravelo Galindo

craveloygalindo@gmail.com