DEBEMOS PROTEGER A NUESTRO EJÉRCITO.

Justicia para el Ejército Nacional Mexicano.  

Para el militar que nos cuida. Nos defiende. Nos ayuda. Nos honra.  Un soldado en cada hijo nos  dio.

Imperdonable lo ocurrido en La Huacana, Michoacán, en donde, un pueblo sin ley  agravió al Ejercito Mexicano,  como lo explica en su artículo “El honor militar por sobre todo”, el colega Abraham Mohamed.

En apoyo al autor de  “Candelero”, nos pide otro colega publicar un  testimonio:

“Qué pronto se le olvida al pueblo que el Ejército Mexicano se parte la madre con el Plan DNIII para rescatar, llevar comida, servicios médicos y consuelo a miles de ciudadanos afectados por las inundaciones.

Qué pronto se le olvida al pueblo que el Ejército Mexicano se parte la madre para rescatar, aún a costa de sus vidas, a mujeres y niños atrapados por los terremotos.

Qué pronto se les olvida, que el Ejército Mexicano es pueblo.

Por menos de esa ofensa a un Ejército, estarían bajo tierra.

Ahora, qué vas a hacer AMLO; qué va a hacer tu gabinete; que van a hacer los supuestos defensores de los derechos humanos de los delincuentes. Muy buen artículo mi hermano. Octavio García”

Cierto.

Es el texto íntegro de Candelero:

“Va a llegar el momento en que los insultos, burlas, jaloneos y hasta golpes rebasen la tolerancia de algún, o algunos soldados, que cegados por el coraje de las humillaciones,  rafagueen a la multitud que los agrede cuando ellos andan cumpliendo con su deber, tal como aconteció en La Huacana, Michoacán, lugar que según las autoridades es zona narca y donde los sicarios operan como grupos de “Autodefensas” del pueblo.

Resulta que un comando militar se topó con un grupo de esas “Autodefensas” que traían armas de alto poder, entre ellas una ametralladora tipo “Barret” y procedió a detenerlos y a decomisarles la artillería, pero no alcanzaron a terminar con el operativo porque fueron rodeados por una multitud que los detuvo, los desarmó, los insultó y obligó no solo a liberar a su gente, sino también a regresarles las armas decomisadas lo cual lograron tras “negociar” el canje con la superioridad de la Sedena.

Que se sepa, nunca se había registrado en los últimos años, algo semejante en México, lo cual da margen para muchos comentarios en desdoro de la respetabilidad y el honor de las Fuerzas Armadas que fueron ninguneadas por un montón de personas que se auto llamaban “pueblo”. 

Por supuesto que tan lamentable hecho es un enorme agravio al leal, institucional y patriota Ejército mexicano, ya dio la vuelta al mundo y lo cual, dígase lo que se diga, es muy vergonzoso. 

Estoy de acuerdo que también la prudencia de los soldados puede ser considerada como irrefutable muestra de respeto a los Derechos Humanos, pero igual es de enorme riesgo para ellos porque este tipo de actos, sino se frenan, pueden repetirse por el país y hacer que la falta de respeto llegue hasta tildarlos estúpidamente hasta de cobardes ante los sicarios.

No sé, ni me imagino, que actitud vaya a asumir o que instrucciones vaya a dar el Presidente López Obrador, quien es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas para evitar que se repita ese deshonroso hecho de La Huacana.

Creo, por el ánimo que recogí entre los militares, que si no se toma la decisión correcta, puede ocurrir lo que al principio advertí y es que algún soldado, o algunos soldados, no soporten que les pisoteen más el honor y la vergüenza de ser desarmados y respondan a las mentadas de madre, escupitajos, burlas y golpes, rafagueando a sus agresores.

Esta peliaguda situación se vive en vísperas de que entre en acción a finales de Junio la acotada Guardia Nacional a la que el Presidente López Obrador le apuesta su capital político, pues confía en que se abatirá la violencia y se recuperará paz y la seguridad pública, limpiando de delincuentes al país, respetándose irrestrictamente la blandengue Ley de Uso de la Fuerza.

Ruego porque así sea, y que la estrategia nacional de seguridad ideada por Alfonso Durazo que es el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de resultados, porque si no, a los agentes de la Guardia Nacional les van a dar con todo los diversos Cárteles que tienen el poder real en varios Estados de la República.

Hasta ahora, dudo que el “me canso ganso” y “el amor y paz” sea suficiente para sosegar a los “mañosos”.

Debemos proteger a nuestros soldados, marinos, aviadores y policías.

Carlos Ravelo Galindo

craveloygalindo@gmail.com