DIÁLOGO HISTÓRICO

Creemos que si es don Julio Zamora Bátiz, es natural y  justo que esté lleno de tristeza como nosotros, porque en 1982, usted candidato a diputado federal por Naucalpan, México, por el tricolor, abandonó a sus simpatizantes y perdimos la curul que ganó sobradamente el candidato panista don José Armando Gordillo Mandujano. Primera derrota del entonces invencible. Pero si es un homónimo, y carece de plaza como maestro, ofrecemos apoyar la campaña que usted sugiere. Nosotros ya tenemos años sólo para escuchar reproches, que lejos de ayudar a los amigos, en este caso al admirado y respetado don Virgilio, nos sirven para enmendar, si los hubiera, errores, que puedan ser perdonados. No corregidos. Pero insistimos que el magisterio, todos los maestros, sin excepción, deben ocupar un lugar, pagado por el gobierno para contribuir a la educación --cultura-- en México. Sean del SNTE, CNTE o de otras agrupaciones nacidas al calor de la política. Al maestro, siempre, con cariño. Yo CRG

El mié., 25 de sep. de 2019 a la(s) 21:44, Julio Zamora (zamorabj@gmail.com) escribió:

Distinguido señor Ravelo: Leí, con tristeza creciente a cada renglón que terminaba, su nota para nuestro común amigo Virgilio Arias. Me parece que le falta análisis y realismo a su postura. Si no es así, y soy yo el equivocado, por favor inicie usted una campaña inmediata para que todos los graduados de alguna universidad (pública, claro) tengamos de inmediato una plaza de trabajo garantizada con un salario adecuado al esfuerzo de estudio que realizamos.

Por cierto que este beneficio NO DEBERÍA extenderse a quienes egresen de una universidad privada, ya que son sin duda "fifís" que tienen quien les pague los estudios y esta "justa" prestación que usted sostiene y apoya debe ser solamente para quienes no pagan su propia educación, aunque hayan trabajado como locos para poder pagar una institución privada.

El mié., 25 de sep. de 2019 a la(s) 14:34, Carlos Ravelo (craveloygalindo@gmail.com) escribió:

Don Virgilio Arias: Respetamos sus puntos de vista. Pero no coincidimos con ellos. Don Virgilio, los maestros, sean del SNTE o CNTE egresados de la normal tienen derecho a una plaza. Ellos, buenos o malos, educan, así se dice, a los niños en forma gratuita. Preguntaría admirado amigo. Si no hubiera maestros, profesores, ellas y ellos, en dónde abrevarían los que empiezan, los niños y niñas, a vivir. Démosle l oportunidad de aplicar sus conocimientos, pocos, medianos o muchos, en la educación de quienes lo necesitan y sus parientes no tienen con qué pagar escuelas privadas. Por ello nuestras Nubes de ayer: Al maestro con cariño. Hoy y siempre. De quien siempre lo admira yo CRG

El mié., 25 de sep. de 2019 a la(s) 09:57, VIRGILIO ARIAS (v.arias42@yahoo.com.mx) escribió:

A cien años del surgimiento del fascismo en Italia, en México tiene una réplica perfecta en el golpe que ha dado el presidente López Obrador a la educación en el país.

Y no es sólo por el triunfo de los violentos que tienen amedrentada a la sociedad.

Ni porque esos violentos, hoy vencedores, hayan amarrado, arrodillado y rapado en la plaza pública a maestros que de buena fe se evaluaron para concursar por un ascenso o una plaza.

“Por traidores”, argumentaron los líderes de la CNTE en Chiapas.

Los ejemplos de las acciones fascistas de la CNTE son abrumadoras.

También hay definiciones teóricas que permiten señalar, sin lugar a dudas, a la contrarreforma educativa del Presidente y la Coordinadora como una acción típicamente fascista.

Umberto Eco escribió en 1995 El fascismo eterno, donde explica las principales características que dan cuerpo al “espíritu fascista”.

Citado por Andrea Rizzi en El País del reciente sábado, en su columna Brújula Europea, Eco nos dejó las evidencias del fascismo, entre las que el articulista destaca:

“El culto a la tradición y el rechazo a la modernidad; el rechazo frontal (hasta la aniquilación) de la crítica y el disenso, que se tratan como traición; el miedo a la diferencia; la agitación de las clases medias frustradas; el populismo (como levantamiento de clases populares contra élites)”.

Todo eso está en la contrarreforma educativa que Morena impuso en el Congreso, luego de los acuerdos privados entre el Presidente de la República y los líderes de la CNTE en Palacio Nacional.

Rizzi señala que en las formas contemporáneas del fascismo en las sociedades occidentales, está “la reducción a mínimos el disenso, no a través de la violencia, sino del abuso de las mayorías parlamentarias”.

Eso es exactamente lo que sucede con la demolición de la reforma educativa por parte del Presidente y su partido, no obstante que había sido pactada por todas las fuerzas políticas antes de la llegada de AMLO al poder, y aprobada por todas las legislaturas estatales.

Ahora tienen mayoría simple en el Congreso, y aplastan.

Patente está en la contrarreforma presidencial el rechazo a la modernidad y el culto a la tradición.

Ésta indicaba que las plazas de maestros y los ascensos no se concursaban, sino que quedan a discreción del gobierno y el sindicato.

Pues eso está de regreso. Volvió la tradición y se van a entregar las plazas por méritos sindicales y beneplácito del gobierno, no por las capacidades del profesor.

Una tradición políticamente muy rentable para Morena, pues con la baja calidad educativa se asegura el voto de clientelas políticas cautivas de sus programas sociales y del adoctrinamiento en las aulas.

Hay que ver el artículo décimo transitorio de la Ley General para la Carrera de las Maestras y Maestros. Quienes en los últimos seis meses hayan dado clases y no tenían plaza, aun sin ser maestros, se les dará la base.

Tal prerrogativa les ahorra a los “profesores” tener que pasar por las comisiones tripartitas. Directo a la basificación. En Oaxaca, esa medida le dará a la CNTE 15 mil nuevas plazas.

El gobierno teme que los estudiantes sepan, adquieran conocimientos, cuestionen y tengan criterio propio. Por eso anula los concursos, las evaluaciones y las promociones por méritos académicos.

Y el populismo presidencial es la impronta con la cual se impuso la contrarreforma: “Se terminó este ciclo de la mal llamada reforma educativa que tanto daño causó sin ningún beneficio. Todo por el conservadurismo al querer privatizar la educación”, dijo López Obrador hace poco más de una semana al anunciar que se caía la reforma del sexenio anterior... antes de que votara el Congreso.

Seguramente muchas personas de escasos recursos o que simplemente le creen al Presidente (son millones), se sintieron aliviadas porque se salvó la educación pública gratuita.

Pero lo anterior es falso. Populismo puro y duro. Nunca hubo proyecto alguno para privatizar la educación.

“Se hizo a espaldas de los maestros”, dijo, cuando hubo centenares de foros estatales, decenas de nacionales, con 28 mil participantes, 15 mil propuestas y 300 mil comentarios y sugerencias por vía digital sobre la reforma.

Hubo concursos para ascender u obtener plazas por capacidad: 206 mil maestros lograron escalar por esa vía, la del mérito y el conocimiento.

Todo eso va para abajo. Y las plazas las repartirán el sindicato y el gobierno, sepa o no sepa el profesor o aspirante a serlo.

A lo anterior se llegó con un acuerdo, ese sí cupular, entre el Presidente y líderes de la Coordinadora en Palacio Nacional.

Como expusimos hace una semana, los líderes de la CNTE, de Morena y los altos mandos del gobierno ya la libraron: tienen a sus hijos en escuelas privadas.

Los que pierden son los que no tienen dinero para pagar educación privada de calidad.

Su futuro es ser carne de cañón contra la modernidad y mantener la tradición (el statu quo). A alinearse con el sindicato y el partido. No habrá de otra.

Eso es fascismo, por donde se le vea.

¿No es para tanto? ¿El gobierno de Morena también tiene giros progresistas?

Sí, de acuerdo, pero eso no les quita lo fascistas en el tema educativo.

Un dato final: hace 100 años, en Il Popolo d'Italia, los fascistas hacían su aparición con un manifiesto entre cuyos objetivos figuraban propuestas loables, recuerda Rizzi en el artículo mencionado: “establecer el sufragio universal (y la elegibilidad de las mujeres), jornadas laborales de ocho horas y el salario mínimo”.

CON MIS CORDIALES SALUDOS.

Att: Virgilio A. Arias Ramírez-C.