URGE IMPLEMENTAR LOS MANDOS ÚNICOS ANTE LA CRECIENTE INSEGURIDAD
Una década lleva la discusión de este tema. En aquellos tiempos, en que el entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, propuso la creación de un mando único policial en todo el país, fue el PRI quien se opuso. Paradójicamente ahora es ese partido el que lo propone, sólo que a nivel estatal.
A la fecha algunas de las resistencias a este esquema de seguridad centralizado en los estados, son entendibles. Lo que no se puede argumentar es que el tema no ha sido suficientemente discutido; queda claro que en el contexto actual es necesario implementar los mandos únicos con responsabilidad directa en los gobiernos estatales como una alternativa viable para reorganizar la policía en todos los niveles, no sólo en el municipal y para mejorar las condiciones de trabajo y lograr una verdadera profesionalización de los elementos de seguridad municipal y de todo nivel que hoy día carecen de verdaderos protocolos de operación y de las garantías necesarias que dignifiquen su labor.
Es por ello que después de todos estos años, los partidos en el Congreso deberían ser capaces de decidir, de una vez por todas, en qué casos el federalismo es útil y en cuál no, más allá y debería estar de más decirlo de intereses y pretensiones políticas electorales o de cualquier índole.
Hay experiencias que se muestran exitosas en ambos esquemas, tanto en el de mando unificado como en el de municipios. La diferencia suele ser qué tan sólidas son las instituciones en general ahí donde las policías radican, y he aquí una de nuestras mayores debilidades. Independientemente de cuál sea la decisión del Congreso, lo importante será proveer a las corporaciones de la capacidad, las herramientas, el sueldo, y la vigilancia social de la que hasta ahora han carecido, para enfrentar, por ejemplo, fenómenos como el crimen organizado. Pero ya, que la situación apremia.
En pocas palabras, este dilema toca, a la hora de la verdad, la totalidad del engranaje institucional del Estado, y por ello tiene que ver con una depuración y un rediseño de otros ámbitos, para de este modo quizás en conjunto consolidar el cambio y la superación de esta crítica situación de inseguridad.
La desaparición de las corporaciones municipales y la posterior creación de 32 instituciones encargadas del orden en las entidades federativas, como propuso en noviembre del año pasado el presidente Peña Nieto, puede ser la opción para dar solución a la crisis de seguridad que como país atravesamos. Lo importante es que se actúe, la población lo pide a gritos.