A ALMAS PIADOSAS

Estimado Sr. Armando Gordillo: Como siempre es para mí un verdadero placer poder saludarle y esta vez, solicito ayuda de los lectores de su periódico.

Tengo la desgracia de vivir cerca de un tugurio que se hace llamar centro educativo. Perdón pero lo de ruín no me refiero al edificio en sí, sino a la calidad de las personas que lo manejan.

Este local, se encuentra en una controvertida y mal llamada "avenida" San Mateo, ya que no es más que una triste calle de doble sentido, angosta y con permiso de estacionarse en ambos lados. Por lo que la circulación es muy conflictiva.

Por si esto fuera poco, las aceras no son de lo más apto para ser transitadas por personas de la tercera edad.

Frente al referido tugurio, estacionan "Camionetas" sobre la banqueta, impidiendo completamente el tránsito peatonal por ésta, y las personas que pasamos por allí, tenemos que lanzarnos a la calzada a "torear" los "colectribus" y arriesgando la vida, circulamos por en medio de la vía destinada al tránsito vehicular, porque la zona que debería ser respetada como paso peatonal, está ocupada para estacionamiento de los TODOPODEROSOS de este local adaptado para "centro educativo".

He de mencionar que sí es un centro educativo, aunque a la manera más honrosa de los "sofistas presocráticos", ya que en este lugar se enseña que el poder del dinero es el PODER DE TODO. Se enseña a despreciar a la gente de escasos recursos, ya que tenemos que pedirles perdón por existir. Allí se educan a los próximos diputados y senadores, ya que se les enseña a no respetar ninguna dignidad humana, y que ellos tienen la sartén por el mango (y el mango también).

Varias veces he solicitado que retiren sus "armatostes" de la banqueta y lo que he recibido son insultos tales como "Viejo pen... si no sabe caminar, ¿para qué sale de su casa?" En otras hasta me han amenazado con golpearme si sigo molestando.  He solicitado ayuda de los policías de tránsito o de las patrullas, y me responden igual que la estatua de la libertad de Paramaribo. Ellos dicen que a los policías de tránsito no les temen porque les dan sus "mordidas", cosa que no creo ya que me consta que esos agentes del servicio público son gente honorable. Que ya pasaron los tiempos en que tenían que extorsionar porque se tenían que "mochar" con sus jefes.

Así pues solicito consejo de alguno de las almas piadosas que leen su prestigiado periódico, y me oriente, cómo debo caminar y si existe una instancia ante la cual pueda ir para que me enseñen a respetar a los TODOPODEROSOS e influyentes, y arrastrarme ante los aprendices a diputados y senadores y permita que siga siendo tapete para limpiarse los pies.

Gracias por todo, y le reitero mi agradecimiento y compasión.

Le saluda ATENTAMENTE:
Víctor Gherschön.

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