NUEVAS TECNICAS PARA ROBAR

Estimado Sr. Armando Gordillo, soy lector de su popular periódico, con frecuencia nos enteramos de casos de inseguridad en nuestra comunidad, el pasado 8 de Febrero tuve un incidente muy desagradable al conducir por Circuito Centro comercial en el paso a desnivel del periférico, adjunto le envió una reseña del caso, la delincuencia ya usa piel de oveja, la razón de distraer su atención es presentar el episodio para que otros vecinos no sean sorprendidos.

Estimado Sr. Gordillo, recibo diariamente el periódico Ecos que Ud. dirige tan atinadamente; en sus páginas encuentro comentarios frecuentes sobre la vida diaria en nuestra comunidad y algunas veces por desgracia los artículos nos informan sobre la tremenda ola de criminalidad que padecemos en todo el país y particularmente en nuestra querida comunidad, acabo de padecer en carne propia un fraude de lo más novedoso, el motivo que me mueve para distraer su atención es comunicar mi experiencia para que nuestros vecinos estén alertas.

Salía del estacionamiento de Plaza Satélite como a las 2 PM en donde deje mi coche estacionado por unos 20 minutos, me dirigía a la Zona Azul para hacer una compra viajando sobre Circuito Centro comercial; al entrar al paso a desnivel del Periférico escuche un ruido en mi automóvil como si una piedra hubiese golpeado mi auto, cosa rara el tráfico estaba muy bajo, rápidamente  vi a ambos lados sin ver ningún vehículo o persona que hubiese podido producir el ruido, como el motor seguía funcionando, seguí la marcha y al terminar el paso a desnivel, un segundo ruido se produjo en mi auto, lo que me hizo detenerme unos metros más adelante, estacione el auto sin bloquear el acceso al Circuito Novelistas, apague el motor para revisar el origen de los ruidos y estaba abriendo la puerta cuando un automóvil rojo, que venía detrás del mío se acercó y me preguntó si tenía algún problema, que había escuchado dos explosiones, se presentó como Ing. Mecánico dándome su nombre, que no recuerdo, pero el apellido Cantoral, con la mayor amabilidad se ofreció para ayudarme; revisamos visualmente el exterior del auto, que no presentó ningún signo de golpe, abrimos el cofre y lo reviso visualmente sin aparente daño, por lo que lo cerramos y él se fue a su auto con aparente intención de irse, al subir a mi auto y tratar de encender el motor, este no funcionó, el supuesto ingeniero no se había marchado y nuevamente salió de su auto ofreciendo su ayuda, traté de llamar al servicio del seguro y mi celular reportó sin saldo, el “buen samaritano” me ofreció el suyo y de la póliza del seguro marcó el teléfono para reportar el problema, cuando contestaron me paso el celular di los datos y me dieron un número de reporte diciendo que la grúa vendría como en 30 minutos; mientras esperábamos, puso el “Scaner” que providencialmente traía en su auto, para detectar la falla, encontrando dañada la computadora de mi auto,  recordó que en su taller que “está” en “Lomas Verdes” tenía una computadora de un auto Chevrolet que había quedado de un siniestro anterior, envió a su secretaria por la computadora y mientras esperábamos tuvo la idea de llamar a la Agencia Aguinaga de la cual es cliente para preguntar si la tenían, llamó y me pasó el celular, el supuesto empleado de la agencia la buscó en su almacén sin encontrarla, pero como un servicio al cliente hizo algunas llamadas a las agencia de la zona, sin encontrarla y me dijo que solo sobre pedido se tenía, que tardaba una semana y costaba como $26,000, pero si el auto se desprogramaba su reprogramación costaba otros $7,000.

Finalmente llegó la secretaria con el aparato esperado, el “Ing.” lo desenvolvió, se metió en la parte baja del tablero y tardo como 2 o 3 minutos, me pidió la llaves y puso en marcha el motor sin dificultad al primer intento, yo había hecho 3 intentos sin lograrlo, al salir me mostro el aparato supuestamente la computadora, que en efecto mostraba algunos flamazo evidentes, supongo que no cambió nada y lo que me mostró fue el circuito que trajo su secretaria.

Ya íbamos a dirigirnos a la agencia cuando me propuso hablar con el gerente de su taller que “circunstancialmente también es politécnico”, el supuesto gerente muy cordialmente me propuso el precio de $22,800 por la computadora que habían instalado en mi auto, como no traía tal cantidad me llevo ya en mi coche a la sucursal Pafnuncio Padilla y con la tarjeta me entregaron la cantidad que afortunadamente tenía en la cuenta, “Cantoral” recibió la cantidad y después de recibir mi tarjeta para enviarme la factura el Viernes, se despidió.

El relato anterior lo envió para que nuestros vecinos tengan en cuenta de las nuevas formas de fraude que utiliza la delincuencia, aprovechando técnicas modernas para sorprendernos; ya verifique en el banco y nunca se hizo el reporte ni conocen la clave que me dieron.

Agradezco su atención y espero que si juzga oportuna su publicación así lo haga.

Atentamente:
Ing. Rodolfo Romero Carrera.

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