CHIRIGOTEANDO
En torno a la captura del señor Servando Gómez Martínez familiarmente conocido como La Tuta, se ha levantado una ola de los más diversos comentarios. La mayor parte de ellos son lejanos a la realidad y en nada contribuyen al apaciguamiento y desarrollo del bello estado de Michoacán. Yo pienso que las autoridades de justicia deberían de tomar muy en serio todo lo que don Servando vaya declarando, principalmente con todo aquello que tienda a la captura de los otros delincuentes y criminales que mantienen en vilo a los michoacanos y michoacanas e impiden las actividades normales, incluso hasta la asistencia normal de los niños a las aulas. Mayor daño tan generalizado en todo el estado jamás se había visto y, elevo mis votos para que la actual pesadilla con su enorme cauda tan destructiva y cuyos resultados son irreparables, pronto pase a formar parte del anecdotario nacional.
PERO
decía yo que es muy sano tomar en cuenta las declaraciones de don Servando. Este señor con la mayor naturalidad asegura que hasta sus escondites llegaban miembros del gobierno estatal y hasta federal en busca de sus cheques a cambio de garantizarle su protección. Esta misma práctica es observada por presidentes municipales y comandantes. Aún más, Gómez Martínez pide a gobernantes y a las fuerzas armadas que abran bien los ojos para que vean a quienes hay que perseguir y no seguirse creyendo de todos aquellos de una doble personalidad: teniendo las manos manchadas continúan cobrando sus sueldos como empleados dignos de ser emulados. Si este tipo de declaraciones de “La Tuta” no son atendidas, analizadas y tomadas en serio, de bien poco habrá servido su captura. No nos vayamos con la finta de que encarcelando a don Servando Gómez Martínez, lo que sigue es la paz y el desarrollo de Michoacán. Nadie en sus cinco sentidos puede negar la importancia de la detención de tan buscado criminal responsable en gran medida de la violencia y del alto índice delincuencial en Michoacán y entidades vecinas.
MOMENTO:
Por todos lados y a diferentes horas escuchamos que este es el momento de México. Y la mera verdad yo no sé qué nos quieren decir con ello; si es el de los grandes cambios, o si es el momento de las grandes carencias. Carencia de credibilidad hacia el gobierno y sus instituciones o, es el momento de los grandes retos y desafíos. O bien, es el momento de los grandes logros y realizaciones. En mi ignorancia, entiendo que todo tiempo puede ser el momento de México y éste siempre estará condicionado a la cara que le pongamos los mexicanos y mexicanas. Y como van las cosas, más nos vale que le pongamos la mejor de nuestras caras. Estoy convencido que el momento de México bueno, malo o mediocre siempre dependerá de la actitud de toda la sociedad frente a las situaciones favorables o adversas. Está en la sociedad la capacidad de transformar en buenas y venturosas las circunstancias por negativas y adversas que parezcan.
LA
única condición siempre será la misma y no habrá otra por más que la busquemos hasta en el averno. La condición “sine qua non” es muy simple, pero a veces muy difícil. Digo difícil porque si en nuestros hogares con frecuencia no nos podemos poner de acuerdo con nuestros hijos y a veces ni con nuestra pareja, con cuanta mayor razón con grupos extraños y con intereses, a veces, encontrados. Aquí esta justamente el quid de la cuestión. ¿Acaso no amerita hacer nuestro máximo esfuerzo y explotar nuestra total habilidad para integrar una tercera fuerza colectiva que actúe de contra peso cuando se den las disposiciones contrarias al bien común y las arbitrariedades de las autoridades? La ausencia permanente en nuestra cultura de que la fuerza de la unión y de inconformidad traducida en acciones constantes, enérgicas y civilizadas ha sido la causa principal de que tengamos el México que tenemos y de no operarse un cambio social este será el México que heredemos a las generaciones venideras. Lo más probable es que si hoy mismo no actuamos, México se irá deteriorándose más y más en los todos los aspectos de la vida nacional: política, económica, cultural, social, etc. Etc. Mientras tanto, SI QUEREMOS LA PAZ, TRABAJEMOS Y OREMOS POR LA JUSTICIA y hasta la próxima, CHIRIGOTEADA, Amigos: [email protected]