DESAFÍO CIUDADANO: SERVIR Y AMAR A LA PATRIA
Hoy sábado 7 de marzo, fecha en que se escribe esta nota. Estamos justamente a tres meses del día de las elecciones intermedias y muy a pesar de que al parecer el ambiente se encuentra un tanto enrarecido, todos debemos hacer hasta lo imposible desde nuestro ámbito porque estos comicios representen un paso firme hacia la consolidación de nuestra democracia. Pero, también debemos ser machacosos hasta el cansancio de que un sistema que se jacte de democrático no se debe quedar únicamente en celebrar elecciones por muy exitosas que éstas sean. Las elecciones por si solas, de muy poco servirán en beneficio de la sociedad por muy bien organizadas que sean. Las elecciones deben llegar a la realidad social y económica y de no conseguirlo, la democracia a la mexicana no pasara de ser una democracia imperfecta, generadora de abusos y de una creciente desigualdad, tal como lo hemos venido presenciando desde finales del siglo pasado.
Esto deben tenerlo muy claro los integrantes del INE para enfocar todos sus esfuerzos en tratar de que estas elecciones que justamente se llevaran al cabo dentro de tres meses: es decir el próximo domingo 7 de junio, resulten muy provechosas, civilizadas sin incidentes graves y con absoluto respeto al electorado y sin intentos de fraudes. Propongámonos por amor a la democracia, por pasión por México que estos comicios intermedios sean los más limpios de la historia; ni una sola mexicana ni un sólo mexicano mayor de los 18 años se quede sin sufragar. Este es el más importante desafío de la ciudadanía. Estamos seguros que mucho bien haría a nuestros dirigentes, políticos, sociales, empresariales, y sobre todo a los líderes sindícales despertar el servicio y el amor a la patria y a sus instituciones promoviendo la participación de la sociedad.
Es un imperativo político básico andar hacia una democracia más realista, en lo económico y en lo social.
Las contiendas electorales que no sirvan al mejoramiento económico y social del pueblo, son pura y vil demagogia. Cuando en México logremos cristalizar un sistema democrático que derive hacia el bienestar, la cultura, la dignidad y la felicidad de las mayorías, entonces podremos enorgullecernos de nuestra democracia. Antes no.
"El amor a la República es amor a la democracia, y este es amor a la igualdad. Cuando la virtud -principio básico de la democracia- desaparece, comienza la corrupción de la democracia y la República corre el riesgo de perderse. La corrupción de cada gobierno empieza casi siempre, por la de los principios" Montesquieu.
Redacción