DE TODOS LOS DÍAS: SANGRE, LLANTO, ROBO, ASALTO, CORRUPCIÓN
Muchas cosas no se saben”, confió Andrés Manuel López Obrador a Jacobo Zabludovsky, que lo entrevistó para El Universal. Porque “esta mafia del poder domina, porque tienen el poder casi absoluto de los medios de comunicación”, agregaría.
Es obvio y lo sabemos. Los medios informativos, casi todos, publican lo que les permiten. Lo que no se dice. A veces, un poquito más, sobre todo cuando hay sangre. Distraer, es su función.
De cuando en cuando algunos editores, como esta vez, se salen de la costumbre de obedecer y nos dicen lo que “otros” quieren callar. Pero ello, en este tiempo, es contra la norma.
Aplican con mayor frecuencia, para no decir utilizan, la verdad de sus columnistas. Que bajo la libertad de expresión y responsabilidad de cada quien, se tenga el derecho a revelar las “excentricidades” de las gentes del gobierno. De la iniciativa privada y lo cotidiano entre los propios “comunicadores”.
Nadie se extraña, por lo solaz, que los mismos escribientes, intercambien puntos de vista según su interés o de terceros. Unos dicen sí. Otro todo lo contrario. Pero sirve para atenuar la paranoia en que se vive.
La información en otras páginas sigue sin calor o frio. Y, como distracción, se utiliza lo que en el país, desde hace quince años, ¿o antes?, es cosa de todos los días: sangre, llanto, robo, asaltos. Corrupción. Pero sobre todo hambre.
Y como obligatoria, la imagen de nuestro joven mandatario que ofrece más y más, sin cumplirlo. Y se jacta de que todo “va bien e irá mejor”.
No hemos contado las columnas en los medios, que son muchos, éstos y aquellas. Pero tenemos para el gusto general. Unos dicen, y dicen bien. Otros todo lo contrario. Pero, ya sea en su provecho personal o para ayudar a amigos o atacar a enemigos, se lucen de primera.
En las páginas editoriales se usa la pluralidad. Lo mismo a ministros de la Corte Suprema, que explican sus fallos. Que a “intelectuales”. O políticos, técnicos de todo, que ofrecen remedios para salvar a la República. Pero que apenas saben leer y escribir con faltas de ortografía.
Claro que quienes tenemos tiempo para leer dos o más medios, disfrutamos con los comentarios de quienes suponen y creen que van a salvar el mundo.
Pero eso sí, cómo nos divertimos. Los, y nos aplaudimos.
Como en esta ocasión a dos: Andrés Manuel y Jacobo, en este orden.
Carlos Ravelo Galindo, afirma:
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