LA BUENA CRIANZA SE ALEJA, VERTIGINOSAMENTE, DE MEXICO

LA BUENA CRIANZA SE ALEJA, VERTIGINOSAMENTE, DE MEXICO
 
Hay una conexión entre la violencia del crimen organizado que todos los días impacta sobre la sociedad civil y la crueldad mostrada por personas en su vida cotidiana, como mostraron los asesinos del niño Cristopher mientras jugaban al secuestro. En ambos coincide la ausencia de humanidad, esa que sólo provee la sana crianza y un entorno social en paz.  Inexistentes en varias regiones del país.
Recientemente el Universal presentaron el caso de Rony, un menor que a los 14 años de edad fue asesinado en Tampico, Tamaulipas, en julio de 2014, en el contexto de una sangrienta guerra entre las células del Cártel del Golfo. El cruento enfrentamiento cobró durante semanas la vida de un centenar de personas, hombres y mujeres.
Según agentes del Ministerio Público el menor era un delincuente y por ello fue asesinado. Aún no es posible establecerlo. Lo que sin duda es cierto es que en México existen muchos más casos de niños y adolescentes involucrados en el crimen organizado.
A partir del 2006, 43 mil menores de edad mexicanos fueron reclutados por los cárteles de Los Zetas, de Sinaloa, La Mara Salvatrucha y la M18, según el informe Cruce de fuego: niños, niñas y adolescentes en el narcotráfico mexicano, de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). En el mismo informe se documenta que de la cifra anterior, al menos 30 mil niños y niñas mexicanos están involucrados de alguna forma con un grupo delictivo.
En días pasados decenas de muertos resultaron tras el enfrentamiento de federales con presuntos delincuentes en Michoacán. La lección es la misma. Si se confirmara que los muertos formaron parte de un cártel del narcotráfico y que tomaron la decisión consciente de asesinar como forma de vida, cabe asumir que su estructura normativa interna era tan laxa que eran capaces de cualquier daño.
Cuando se decía el sexenio pasado que era necesario añadir un enfoque social a la estrategia punitiva contra el crimen organizado, el significado era enseñarle a niños y jóvenes la empatía por el otro, un sentido de pertenencia y respeto por la vida del desconocido. Y eso no significa solamente construir canchas de basquetbol en municipios peligrosos o ampliar los horarios escolares. Implica el uso de esas herramientas para enlazar individuos en comunidad.
La situación de guerra en México no comenzó el día en que el entonces presidente Felipe Calderón la declaró el 11 de diciembre de 2006. Se incubó años antes en los desarticulados hogares de miles de familias, donde el dinero fácil se hizo más valioso que la vida del vecino.
 
VOTEMOS POR EL CAMBIO
U  N  A    V  E  Z  M  A  S . . . DESMADRES
 
UNA VEZ MAS, amigos lectores me hago presente en esta columna no sin antes solicitarles una disculpa por algunas palabras y  términos empleados que puedan parecer altisonantes u ofensivos, pero es que como están las circunstancias  recientes y actuales, los  considero bien empleados.
Pues bien, en este mi “ México Lindo y Querido” donde a diario lo peor pasa y no pasa nada,  el país se hunde cada vez más en la anarquía sin que se vislumbre ningún acto de gobierno eficaz para remediar la situación; en pocas palabras, existe un desmadre total en muchas áreas gubernamentales.
A diario nos enteramos por todos los medios de los atropellos que la sociedad padece sin que ninguna autoridad la proteja o aplique las leyes a los delincuentes tanto comunes como de cuello blanco, incluyendo a políticos corruptos y deshonestos ¡VIVA LA IMPUNIDAD!
Por si algo nos faltara, estamos ante un periodo de elecciones intermedias en donde el derroche de  recursos es inadmisible sobre todo en un país como este carente de tantas cosas y con más de cincuenta millones de mexicanos hundidos en la pobreza y en el desaliento.
La propaganda electoral, resulta poco  creíble, repetitiva, abrumadora e insultante y ya me tiene hasta la madre verla y oírla por todas partes sobre todo la del partidito verde que no me explico de donde “saca” recursos para tanto despilfarro e indisciplina ante el INE.
Ante tanto desorden, como ciudadano me encuentro indeciso de votar y tal vez me incline por anular mi voto para no hacerle el caldo gordo a tanto partido político y a una supuesta democracia.
UNA VEZ MAS, gracias por su atención amables lectores y al periódico ECOS por la publicación del presente.
ENRIQUE SALERO PACHECO.
Saleroso39@hot mail.com

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