EXISTE UN CLARO, DEFINITIVO E IMPOSTERGABLE IMPERATIVO ÉTICO DE ACTUAR

EXISTE UN CLARO, DEFINITIVO E IMPOSTERGABLE IMPERATIVO ÉTICO DE ACTUAR
 
El sumo Pontífice señaló que "el tiempo para encontrar soluciones globales se está agotando, solamente podremos hallar soluciones adecuadas si actuamos juntos y concordes. Por tanto una respuesta colectiva puede ser también capaz de superar actitudes de desconfianza y promover una cultura de la solidaridad, del encuentro y del diálogo capaz de mostrar la responsabilidad de proteger el planeta y la familia humana".
Este es parte del mensaje que el Pontífice envió a Manuel Pulgar Vidal, ministro de Medio Ambiente de Perú y presidente de la XX Conferencia Internacional Sobre el Cambio Climático que se celebró en Lima Perú del 1 al 12 de diciembre de 2014. En el mensaje, que es publicó la oficina de prensa del Vaticano, el Papa expresó su cercanía y aliento a los participantes, recordándoles que los temas que debaten  "afectan a toda la humanidad, en particular a los más pobres y a las generaciones futuras. Se trata de una grave responsabilidad ética y moral", dijo. "Las consecuencias de los cambios ambientales", añadió, "ya se sienten de modo  dramático en muchos Estados, sobre todo, los insulares del Pacífico, que nos recuerdan la gravedad de la incuria y de la inacción”. El Papa           deseó que la Conferencia de Lima, así como los encuentros futuros "sean decisivos para las negociaciones sobre el clima".
 A un mes de cumplirse el plazo
El objetivo de la conferencia fue lograr un acuerdo mundial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Entre los acuerdos que llegaron fue la presentación de planes nacionales por parte de los países participantes, antes de marzo de 2015. Se aprobó también el aporte de todos para lograr un capital de 10,200 millones de dólares destinado al Fondo Verde para el Clima. Además, los países se comprometieron a fortalecer políticas de sensibilización y educación sobre el medio ambiente en sus lugares de origen. Participaron 12 mil delegados de todo el mundo, incluyendo presidentes y jefes de estados.
Importante el rol de las finanzas públicas
Helen Clark, Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), una organización que apoya a más de 140 naciones para implementar sus propias soluciones al cambio climático, afirma que es muy importante apoyar a los países para acceder a préstamos e inversiones que impulsen la transición hacia sociedades y economías verdes. Por ejemplo, el PNUD respalda a Uruguay con el fin de establecer un marco de políticas para los productores de energías independientes en el sector de energía eólica. Esto significa tarifas más bajas para los consumidores, oportunidades de inversión para el sector privado, y una confiable fuente de energía de baja emisión que ayuda a los países a disminuir las emisiones de dióxido de carbono.
La funcionaria informa que en 2014 el PNUD impulsó que más de 170 gobiernos, compañías, organizaciones de la sociedad civil y comunidades autóctonas, firmaran la Declaración de Nueva York sobre Bosques, que establece reducir a la mitad la pérdida de bosques naturales para el 2020, y a eliminarla por completo en 2030.
Las mujeres ante el cambio climático
Por su parte Susan McDade, Administradora Auxiliar Adjunta del PNUD para América Latina y el Caribe, asevera que la vida de las mujeres, especialmente en los países en desarrollo, a menudo depende directamente del medio natural. Ellas tienen la responsabilidad del suministro de agua y leña para cocinar, así como el cultivo de alimentos. La sequía, lluvias y la deforestación, hacen estas tareas más lentas y arduas, por lo que algunas desarrollan estrategias para lograr un mejor estilo de vida.
Un ejemplo de ello es la Asociación de Mujeres Waorani, de Ecuador, que mediante la gestión colectiva de sus tierras, trabajan para lograr la deforestación cero, la protección de especies vulnerables de la fauna y la producción de chocolate orgánico certificado, con el apoyo del PNUD y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente Programa de Pequeñas Donaciones. En ese proceso, las mujeres tienen la capacidad de recuperación de su comunidad al invertir los ingresos de la venta del chocolate en proyectos locales de educación, salud e infraestructura y dirigir con éxito la economía local.
En México también las mujeres indígenas impulsan el desarrollo sostenible.
El PNUD apoya al programa Koolel-Kab / Muuchkambal, una iniciativa por la agricultura y la agrosilvicultura orgánica, creada por las mujeres mayas que trabajan en la conservación de los bosques, la promoción de los derechos indígenas sobre la tierra y las estrategias de reducción del riesgo de desastres a nivel comunitario. La asociación, que trabaja en 5.000 hectáreas de bosques comunitarios, promueve políticas públicas que detienen la deforestación y ofrecen alternativas a la agricultura comercial intensiva en insumos. También ha compartido un modelo de apicultura ecológica en más de 20 comunidades, proporcionando una alternativa económica para evitar la tala ilegal.
Elsa Rodríguez Osorio
[email protected]

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