NEOMURALISMO MEXICANO
NEOMURALISMO MEXICANO
Apreciable Amigo Armando: Reciba, como siempre, un saludo cordial y cumplido agradecimiento por incluir mi nota en su prestigiada publicación.
El fenómeno social llamado graffiti, se remonta más de dos mil años en la historia de la humanidad; es un término italiano, plural de graffito, que significa “marca o inscripción al rascar o rayar un muro” y también llaman así en arquitectura y epigrafía a las inscripciones halladas en muros desde tiempos del imperio romano. Los graffiti evolucionaron y se convirtieron en un arte popular urbano, trascendiendo todas las fronteras.
La primera técnica más difundida entre los autores de graffiti fue la de los rotuladores; en un principio pequeños, aumentaron luego su tamaño y los escritores fueron utilizando diferentes elementos caseros, que les permitieron estampar su firma de igual forma.
Tras la llegada de los aerosoles, el campo de creación de los graffiteros se amplió, contando con mayores posibilidades de creación e innovando con diferentes letras; con la aparición de los “spray”, surge una competencia entre los estilos y el abanico en la diversidad se hizo más amplio, siendo éste el inicio de las formas de graffiti que se conocen actualmente.
Esta manifestación llegó a México por Tijuana, frontera con los EUA, siendo los cholos quienes la adaptaron con la influencia de los muralistas chicanos; luego a Guadalajara, donde se desarrolló con mayor intensidad, cuna de los primeros estilos, creando la vieja escuela de graffiteros.
En el Distrito Federal se desarrolló, sobre todo, en los barrios y alrededores de la capital, debido a la crisis económica y movimientos de la población con las pandillas, entre las que surgió la primera oleada de artistas urbanos.
Al principio fue territorial y sólo pintaban en sus áreas marcándolas y apropiándose así de las mismas, comprometiéndose a no pintar los de otras bandas, ya que constituía una provocación o falta de respeto; tienen un líder que decide cuándo, cómo y dónde pintar, excluyendo las escuelas e iglesias así como sobre las obras de mayor calidad que las propias.
Iniciaron pintando nombres, palabras o leyendas que, con el tiempo, se convirtieron en verdaderos murales; asimismo, lograron un mayor grado de sofisticación en el contenido, técnicas y materiales utilizados.
Algunos graffiteros han abandonado la práctica de pintar en las calles, buscando espacios diferentes; implementan técnicas y temáticas novedosas, creando un estilo propio. Afortunadamente cada día prolifera más esta magnífica expresión del arte pictórico popular, que ha logrado rescatar a muchos jóvenes de la calle; así va creciendo el neomuralismo mexicano, de una gran calidad y prestigio a nivel internacional.
Aquéllos que sólo ensucian las bardas pintando protestas o consignas, no pueden ser considerados como artistas plásticos.
Atentamente
alberto arriola arciniega [email protected]