ACLARACIONES


Señor José Armando Gordillo Mandujano, le saludo con mucho aprecio y paso a lo siguiente:
Leí con mucha atención  y con gran asombro la colaboración del Sr. Alfredo Díaz San Vicente, en la cual define a Hernán Cortés como uno de los más grandes héroes de nuestra historia. Para sustentar tamaña afirmación, el Sr. Díaz San Vicente recurre a una serie de explicaciones que solamente pueden ser escritas por alguien que pocos libros serios  de historia ha leído .
 En primer lugar, afirma que antes del descubrimiento y ocupación por parte de los españoles, México no existía como nación y que lo que había en este territorio eran una “multitud de tribus enemistadas entre sí”. Eso es falso. Para el momento del contacto con los europeos, en América existían desde hacía por lo menos mil años  estados muy poderosos, divididos en clases sociales, perfectamente organizados, que luchaban entre sí por hegemonizar a los otros estados cultural o económicamente, tal y como ocurre ahora y ha ocurrido a lo largo de la historia. Hay que recordar que  los mismos españoles (a los que por lo visto el señor Alfredo considera superiores y muy civilizados),  se maravillaron al ver la magnificencia de las ciudades prehispánicas, su desarrollo arquitectónico, el orden y la limpieza de sus calles y de sus gentes, etc.  En lo que si eran superiores los europeos fue en las estrategias y en la tecnología de la guerra, razón por la cual fueron derrotadas y casi aniquiladas las culturas prehispánicas. Como es sabido, desde la Edad Antigua el territorio europeo no ha conocido un solo año sin que haya alguna guerra.
La conquista española tampoco tenía como propósito configurar como nación a los territorios colonizados, por el contrario, la Nueva España, así como otra gran cantidad de territorios y poblaciones colonizadas del continente, fueron brutalmente explotadas para obtener  metales preciosos y otras materias primas que se exportaron España, para lo cual sometieron y esclavizaron a millones de indígenas y otros grupos raciales emergentes. Y fue de tal magnitud el saqueo y el maltrato al que sometieron a las poblaciones originales que para mediados de la Época Colonial se redujo entre 80 y 90 % la población de indígenas del territorio por causa de las enfermedades y de  las condiciones infrahumanas del trabajo en las minas, obrajes, haciendas, etc. La nación mexicana propiamente dicha se conforma hacia la primera mitad del siglo XIX, casi 300 años después de la conquista.
El señor  Alfredo dice que la religión trajo la “elevación” del indio y que  Dios y la Divina Providencia se valieron de Cortés y de los conquistadores para traer la civilización y la verdadera fe.  Se queja el señor Alfredo de la barbarie de los pueblos prehispánicos que practicaban los sacrificios humanos y del canibalismo. ¿Y qué me dice de los horrores que se cometieron durante toda la Edad Media en Europa en el nombre de la religión? ¿no ha leído sobre la quema de personas en la hoguera, o las horripilantes torturas a las que se sometía a quienes disentían de los poderosos o de la Iglesia, acusándolos de herejes? ¿Y los miles de muertos ocasionados por las guerras santas?
Me parece, señor Alfredo que no creemos en el mismo Dios, yo por lo menos no creo en un Dios vengativo e insidioso , que incita a sus feligreses a exterminar a los que tienen diferentes creencias, modo de vida o costumbres.  Y fíjese usted qué curioso, esta idea de Dios nada tiene que ver con las nobles ideas del cristianismo primitivo.  Así  piensan los talibanes, los de Al Qaeda, quienes por malentender los preceptos religiosos se sienten con el derecho de aniquilar a los otros.
En fin. En realidad lo que vivieron los indígenas durante los 300 años que duró la Colonia no fue otra cosa que un horrible holocausto, más perverso y duradero que el que vivieron los judíos, polacos, ingleses, comunistas, rusos y otros grupos más durante la Segunda guerra Mundial. Hernán Cortés si fue un gran estratega militar, pero también fue un criminal despiadado, un aventurero codicioso que en búsqueda de riquezas y renombre no se tocó el corazón para aniquilar a sus adversarios. Hay  muchos pasajes de la historia que así lo corroboran. ¿Qué lo hace diferente de Hitler, o de Stalin, de los Mongoles o de Alejandro Magno? No lo elevemos al status de héroe. Los héroes salvan vidas, no aniquilan sociedades.
Ricardo A. Abreu Lara.
 
Señor José Armando Gordillo Mandujano, le saludo con mucho aprecio y paso a lo siguiente:
Leí con mucha atención  y con gran asombro la colaboración del Sr. Alfredo Díaz San Vicente, en la cual define a Hernán Cortés como uno de los más grandes héroes de nuestra historia. Para sustentar tamaña afirmación, el Sr. Díaz San Vicente recurre a una serie de explicaciones que solamente pueden ser escritas por alguien que pocos libros serios  de historia ha leído .
 En primer lugar, afirma que antes del descubrimiento y ocupación por parte de los españoles, México no existía como nación y que lo que había en este territorio eran una “multitud de tribus enemistadas entre sí”. Eso es falso. Para el momento del contacto con los europeos, en América existían desde hacía por lo menos mil años  estados muy poderosos, divididos en clases sociales, perfectamente organizados, que luchaban entre sí por hegemonizar a los otros estados cultural o económicamente, tal y como ocurre ahora y ha ocurrido a lo largo de la historia. Hay que recordar que  los mismos españoles (a los que por lo visto el señor Alfredo considera superiores y muy civilizados),  se maravillaron al ver la magnificencia de las ciudades prehispánicas, su desarrollo arquitectónico, el orden y la limpieza de sus calles y de sus gentes, etc.  En lo que si eran superiores los europeos fue en las estrategias y en la tecnología de la guerra, razón por la cual fueron derrotadas y casi aniquiladas las culturas prehispánicas. Como es sabido, desde la Edad Antigua el territorio europeo no ha conocido un solo año sin que haya alguna guerra.
La conquista española tampoco tenía como propósito configurar como nación a los territorios colonizados, por el contrario, la Nueva España, así como otra gran cantidad de territorios y poblaciones colonizadas del continente, fueron brutalmente explotadas para obtener  metales preciosos y otras materias primas que se exportaron España, para lo cual sometieron y esclavizaron a millones de indígenas y otros grupos raciales emergentes. Y fue de tal magnitud el saqueo y el maltrato al que sometieron a las poblaciones originales que para mediados de la Época Colonial se redujo entre 80 y 90 % la población de indígenas del territorio por causa de las enfermedades y de  las condiciones infrahumanas del trabajo en las minas, obrajes, haciendas, etc. La nación mexicana propiamente dicha se conforma hacia la primera mitad del siglo XIX, casi 300 años después de la conquista.
El señor  Alfredo dice que la religión trajo la “elevación” del indio y que  Dios y la Divina Providencia se valieron de Cortés y de los conquistadores para traer la civilización y la verdadera fe.  Se queja el señor Alfredo de la barbarie de los pueblos prehispánicos que practicaban los sacrificios humanos y del canibalismo. ¿Y qué me dice de los horrores que se cometieron durante toda la Edad Media en Europa en el nombre de la religión? ¿no ha leído sobre la quema de personas en la hoguera, o las horripilantes torturas a las que se sometía a quienes disentían de los poderosos o de la Iglesia, acusándolos de herejes? ¿Y los miles de muertos ocasionados por las guerras santas?
Me parece, señor Alfredo que no creemos en el mismo Dios, yo por lo menos no creo en un Dios vengativo e insidioso , que incita a sus feligreses a exterminar a los que tienen diferentes creencias, modo de vida o costumbres.  Y fíjese usted qué curioso, esta idea de Dios nada tiene que ver con las nobles ideas del cristianismo primitivo.  Así  piensan los talibanes, los de Al Qaeda, quienes por malentender los preceptos religiosos se sienten con el derecho de aniquilar a los otros.
En fin. En realidad lo que vivieron los indígenas durante los 300 años que duró la Colonia no fue otra cosa que un horrible holocausto, más perverso y duradero que el que vivieron los judíos, polacos, ingleses, comunistas, rusos y otros grupos más durante la Segunda guerra Mundial. Hernán Cortés si fue un gran estratega militar, pero también fue un criminal despiadado, un aventurero codicioso que en búsqueda de riquezas y renombre no se tocó el corazón para aniquilar a sus adversarios. Hay  muchos pasajes de la historia que así lo corroboran. ¿Qué lo hace diferente de Hitler, o de Stalin, de los Mongoles o de Alejandro Magno? No lo elevemos al status de héroe. Los héroes salvan vidas, no aniquilan sociedades.
Ricardo A. Abreu Lara.

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