CHIRIGOTEANDO:
CHIRIGOTEANDO:
Una muy interesante sugerencia que considero darle la difusión necesaria es: que a la mayor brevedad el gobierno a través de las instancias respectivas, ponga un mínimo de atención al sistema carcelario mexicano. Es de todos bien conocido que en cárceles, pomposamente llamadas Centros de Rehabilitación Social, son en realidad las universidades más acabadas del crimen y de la corrupción en todas sus manifestaciones; con frecuencia nos enteramos que hay riñas, violaciones, y hasta asesinatos en el interior de ellas; quizá sería menos doloroso este terrible abandono, si por lo menos a los familiares de los reclutas, fueran tratados medianamente como humanos, pero tristemente son víctimas de toda suerte de abusos de las autoridades carcelarias, o de los llamados custodios. ¿Hasta cuándo el gobierno va a poner su dedo en esta dolorosa llaga existente en todo el país? ¿Qué, espera más corrupción, muertes, torturas y dolor que justifiquen un poco la atención gubernamental? Vaya usted a saber. A mí en lo personal, me llamo mucho la atención el hecho de que un joven músico se viene dedicando a enseñar a tocar algunos instrumentos en las cárceles, preferentemente a los ya sentenciados, quienes con mayor urgencia necesitan medios para encontrar sus más completa rehabilitación.
MUSICA:
Acabo de ver una entrevista, sin mal no recuerdo, originada en la ciudad de Monterrey, en la que el entrevistado fue un joven músico, que de manera personal y como una misión de su grupo religioso, se está dedicando a enseñar a tocar algunos instrumentos. Esto me da lugar a imaginarme que en pocos meses o años, para todo mundo, sería un deleite escuchar interpretaciones, tanto de música popular, como clásica, conciertos a cargo de los presos. En mi parecer, está práctica sería de suma importancia para nuestros hermanos, que por criminales que sean no dejan de ser seres humanos y que sería un motivo para ellos y para la sociedad saber que mientras un pariente está en prisión, tendrá la posibilidad de salir convertido en músico con lo que le permita reinaugurar su vida, olvidarse de la delincuencia y sobre todo el de sentirse útil y con la alta estima de un ser normal. Simplemente con el hecho de tratarlos como todo humano lo requiere pese al o a los crímenes cometidos, mientras purga su condena se operará ese cambio que inútilmente hasta hoy le llaman rehabilitación social.
EXCEPCIÓN:
Estoy seguro que difícilmente alguien podrá asegurar que después de que algún delincuente se pasó varios años en prisión, haya sido en efecto rehabilitado y reintegrado con éxito a la sociedad. Más bien, con frecuencia vemos las noticias que apenas han pasado algunas semanas o meses de haber obtenido la libertad, cuando cae en nuevos actos ilícitos. Esta es prueba irrefutable que como dije más arriba de que hasta el momento en las cárceles mexicanas, no existe ninguna posibilidad que conduzca a la rehabilitación real y total; más bien salvo algunas excepciones, abandonan la prisión con mayores conocimientos del crimen y con mayores mañas y resentimientos. Hablar de la música es como un ejemplo, pero lo mismo podría ser con la pintura, gastronomía, y todo tipo de talleres que además de tenerlos entretenidos fuera un ingreso que bien podría ayudar a la manutención propia y de sus familiares.
ARTISTAS:
Sé bien que hay numerosos presos que son verdaderos artistas y que se ayudan con la venta de sus productos, principalmente artesanales. ¡Qué bueno que los haya! Pero yo insisto que todos los que tengan la desgracia de caer tras de las rejas, deben las autoridades facilitarles todo los medios necesarios para que aprovechen tantos días y años transcurridos sin ningún provecho, lo que, sin duda, les da la oportunidad de tramar nuevos delitos, sea en prisión o para cuando adquieran la libertad. El ser humano por perverso que este sea, si se le respeta y se le trata como corresponde a todo ser humano, será muy pocas las excepciones, en que no estén dispuestos a servirse de la prisión para especializarse en algún oficio o arte. Ojalá pues llegue ese día en que el gobierno en sus tres niveles, se ocupe en tomar en cuenta muy enserio a ese sector tan olvidado, temido y explotado por sus propios guardianes y autoridades. Me extraña sobremanera que los grupos de tipo religioso que se han dedicado a dar todo lo que pueden a los prisioneros, no hayan encontrado maneras más eficaces para acrecentar su atención a estos que han caído en desgracia “los presos”. Mientras tanto SI QUEREMOS LA PAZ, TRABAJEMOS Y OREMOS POR LA JUSTICIA y hasta la próxima CHIRIGOTEADA Amigos: [email protected]