EL RETO NO ES MENOR: REQUIERE TODO EL APOYO DE LA SOCIEDAD

Apenas ha sido ratificado Monte Alejandro Rubido García al frente de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) y los pendientes se acumulan para su dependencia, que es la encargada de combatir los delitos de alto impacto, armar la Gendarmería nacional, supervisar la certificación policial y atender la sobrepoblación carcelaria, entre otras acciones urgentes. Particularmente preocupa el aumento de la violencia en algunos estados del centro del país.

En entrevista con este diario, el comisionado prefiere no calificarlos como focos rojos, pero asegura que en estados como Morelos, Guerrero y de México, el incremento de los niveles delincuenciales es un asunto que ocupa al gobierno federal por lo que dieron a conocer  esquemas de coordinación para enfrentar los embates del crimen.

Los homicidios, secuestros y extorsiones han ido al alza en esta zona. Las bandas del crimen organizado se reinventan a partir de fuertes golpes recibidos, líderes encarcelados y rutas de trasiego canceladas, de tal manera que mutan en bandas más pequeñas, menos transnacionales, que ya no amenazan la seguridad nacional, pero sí la seguridad pública.

Es por ello oportuno el anuncio de Rubido sobre la intervención de la CNS en estas entidades, como un apoyo necesario a los gobiernos locales, que requieren coordinación con la Federación para evitar que el cáncer se extienda hasta hacer metástasis en sus territorios. Sólo la acción decisiva y preventiva podrá atajar de raíz esta incidencia. En el entendido de que, para no repetir los errores del pasado, la ayuda no sólo ha de manifestarse en forma de armas y efectivos militares y policiales, sino fundamentalmente de acciones que prevengan la ruptura del tejido social. Tarea monumental pero no imposible.

De ahí que sean vitales dos vertientes de la lucha: primero, un eficaz diagnóstico del reacomodo que sufren las bandas delincuenciales, para que se les enfrente no sólo con la fuerza bruta sino con un trabajo serio de inteligencia; y segundo, tolerancia cero a la corrupción dentro de la fuerza policial, porque de nada sirve diseñar estrategias si se tiene al enemigo en casa, cobrando para los criminales. Esto último ha sido frustrante por años: la complicidad de funcionarios y de tropa que termina tendiendo un manto de impunidad a los delincuentes.

El reto no es menor, y requiere del apoyo de los tres niveles de gobierno, pero sobre todo de la sociedad, que debe ser aliada de esta lucha y no sólo víctima expectante.

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