QUE LA TECNOLOGÍA NO ESCLAVICE

QUE LA TECNOLOGÍA
NO ESCLAVICE
 
En medio de una sociedad que reclama «a gritos» su libertad, surgen nuevas formas de esclavitud tan sutiles que, en la mayoría de los casos, las personas no se percatan de ello. Así, parecería que el hombre está «contento» de ser esclavo, provocando un grave deterioro en su propia persona y en su relación con los demás. Así, se encuentran cientos o hasta miles de «amigos» en las redes «sociales», pero pocos o ninguno en la vida real. Familias que se «comunican» por internet, más no tienen contacto visual directo, ni existe la cercanía física y espiritual que toda relación humana requiere.
«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2, 27). Parafraseando esta cita bíblica, se puede afirmar que «la tecnología se hizo para favorecer al hombre y no el hombre para servir a la tecnología». La tecnología, en sí misma, no es mala, ya que puede aportar muchas cosas positivas al hombre. Sin embargo, cuando se invierte el orden natural de las cosas y la persona no domina la tecnología, sino que ésta domina al hombre, se está hablando de manipulación, de esclavitud. ¿Por qué muchos niños de hoy no saben divertirse con una simple piedra o corriendo con sus amigos? Una tablet o un videojuego son la respuesta. Hoy, se busca crear en el hombre necesidades ficticias, encaminándolo a la dependencia física o emocional. Eso es  esclavitud. Así, por ejemplo, la promoción en internet de la «industria del sexo» denigra al hombre, orillándolo a buscar el placer por el placer; el «sentirse bien», sin importar los medios; el dejarse llevar por el instinto, más que por la razón. El hombre, con su belleza y dignidad pisoteadas, busca desesperado medios que «llenen» su vacío existencial, aunque éstos sean contrarios a su propia naturaleza. La tecnología no debe pro- mover lo que denigra al hombre, sino aquello que lo dignifica y ayuda a su desarrollo.
Y, como se cree que para «estar a la altura de los tiempos» es necesario tener lo «último» en tecnología, muchas personas están dispuestas a sacrificarlo todo con tal de obtenerlo. Pero, como el objetivo de las empresas multinacionales es tener dominada a la persona «siempre», entonces el modelo o marca que se adquirió de algún aparato electrónico, laptop o celular, en menos de un año, ya no será la novedad y, en pocos años, quedará obsoleto. No habrá piezas para componerlo, y la persona se verá forzada a adquirir uno nuevo... Se está «conectado» en línea, pero con relaciones superficiales, ilusorias y banales. Se vive en la «era de la comunicación», y se está cada vez más solo. Actualmente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 350 millones de personas deprimidas en el mundo. Y entre los países de mayor índice de depresión están Francia y Estados Unidos. Definitivamente, la felicidad virtual es sólo una ilusión, un espejismo.
¿Qué se puede hacer ante esta situación? Lo primero es usar la tecnología y no ser usado por ella, para lo cual se tiene que ser disciplinado: utilizar los medios electrónicos únicamente para lo necesario. También es preciso saber decir: «no», y apagar el celular, la computadora, la tablet... para disfrutar del mundo real. Así, en lugar de grabar cada momento, ¡vívelo! Además, se debe recordar que es mejor decir las cosas en persona que banalizarlas enviando mensajes; disfrutar de la compañía de las personas que perder el tiempo respondiendo a todos los mensajes que lleguen por los diferentes medios.
Lo peor de la esclavitud que genera la tecnología es el control de la voluntad, ya que muchos no quieren dejar de estar esclavizados y piensan que están bien. La palabra de Dios aclara, en este sentido: «Para ser libres nos liberó Cristo. Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud».
El pasado 21 de octubre se dio a conocer una solución al gran problema de la pornografía en internet. «La pornografía online. Una nueva adicción», del escritor Óscar Tokumura, aborda el problema del consumo de pornografía, sobre todo en internet, que genera una dependencia similar a la ocasionada por drogas duras como el «crack».
El libro fue publicado por la editorial VozDePapel, la cual, en un comunicado, advirtió que la pornografía online «ya es un problema mundial. Más de 146 millones de páginas pornográficas son vistas al día. Eso representa más del 30 por ciento de todo el tráfico en internet según cifras dé 2006».           - «Los ingresos de la pornografía online a nivel mundial se calculan en más de 100,000 millones de dólares al año, muy por encima de los beneficios que declaran en su conjunto grandes empresas como Google, Microsoft, eBay, Apple o Netflix», señaló. «La pornografía online. Una nueva adicclón», aborda estudios científicos que relacionan su consumo con el de la cocaína o heroína, pues su poder adictivo -relacionado con la liberación de dopamina en el cerebro- domina la mente, el cuerpo y la voluntad de la persona.
El primer paso para romper con la adicción a la pornografía online, según los expertos, es pasar 10 días de desintoxicación, en el que no se pueden presentar recaídas. «A partir de ese momento, Tokumura da unas pautas realistas para dejar atrás esta adicción que domina sobre la voluntad del consumidor y trastoca la vida», explicó VozDePapel. (Aciprensa)

Compartir

1238+

Anuncios completados

1238+

Clientes satisfechos

1238+

Inmuebles vendidos