PONGAMOS EN CAZUELA GRANDE
PONGAMOS EN CAZUELA GRANDE
Estimados lectores, ahora que inicia el año, con esta reflexión, -que deseo que a todos nos ayude-, para ser más felices, para ser más maduros, más reflexivos y menos impulsivos; en otras palabras, el objetivo, de este tema es planear nuestra vida, meditar nuestras acciones futuras en el presente, para que "ese mañana", sea provechoso y mejor que el pasado.
"Un año más o un año menos", nos dice que tenemos un año menos de vida; por tanto, el tiempo se agota y con ello la posibilidad de construir una vida feliz, así que debo apresurarme a realizar lo que he querido hacer y no he hecho; pero a todo esto, ¿Qué quiero hacer, que quiero lograr para al futuro, que puedo hacer hoy?, ¿casarme, tener hijos, adquirir una vivienda, conseguir un mejor empleo, llevarme mejor con mi esposo, con mi esposa, con mis hijos, con mis compañeros de trabajo, dejar de ser infeliz, sentirme feliz con lo que tengo, alejarme de las personas que me hacen daño, corregir mis errores, practicar las virtudes?, cualquiera que sea el propósito, debe comenzar hoy, porque recuerda, un año más de vida, debe ser un año más de sabiduría, de esperanza y experiencia.
Ahora, si la meta es solo ser feliz, es importante precisar los medios para serlo, esto es, tener un rumbo o, camino para ser pleno y realizado; y hay que aclarar que felicidad y alegría a veces coinciden, pero no siempre, primero se debe encontrar la felicidad y para encontrarla hay que identificarla y podemos decir que la felicidad es una sensación o convencimiento de cada persona, que se acompaña de satisfacción y por tanto de alegría; que influye en las actitudes y el comportamiento de los individuos. Las personas que tienen un alto grado de felicidad son personas positivas, al mismo tiempo que se sienten motivadas a crear un ambiente feliz y alegre; y es necesario aclarar que hacer las cosas de la vida con alegría, si bien implica llevar una sonrisa interior y exterior, no quiere decir que vamos a estar riéndonos siempre.
¿Cómo aterrizo a mi vida, la posibilidad de ser feliz y con ello abrirle la puerta a la alegría? es tan simple que nos parecerá imposible, y lo haré a manera de receta de cocina: los ingredientes son: Un manojo de deseo de ser mejor persona, saber que requiero un cambio, y con ello ya tengo el QUÉ y los siguientes ingredientes son el COMO de la receta.
También requeriremos de un kilo de , convencimiento que debo cambiar nuestras actitudes y acciones, recordando la frase de Einstein: Para obtener resultados diferentes, siempre habrá que hacer cosas diferentes.
Después, un costal con el inventario de los errores cometidos a lo largo de la vida, especialmente del año que terminó, para saber contra qué se va a luchar y qué se debe fortalecer; tal vez la lucha sea contra la pereza, la desidia, falta de perdón para sí mismo, resentimientos hacia sí mismo o hacía los demás, el temperamento, la falta de atención al trabajo, la falta de un plan de vida, etc; que hay que fortalecer: las virtudes y practicarías.
Agregamos un kilo de motivación para lograr lo que deseamos, esa motivación estará en el amor propio, sea dicho de otra forma: "Quiero estar bien, debo obrar bien y de mejor manera" por lo que debemos mirar alrededor y darnos cuenta, que tenemos mucho, aun cuando sea poco, ya sea en lo material, en lo espiritual o afectivo, recordemos que Dios da la vida como semilla, a cada uno toca, cultivarla y regarla cada día y ayudar a otros. Este ingrediente especialmente nos dará la felicidad, porque seremos feliz con lo que tenemos, con ello seremos capaz de convertirnos en productores de alegría y de optimismo, fabricantes de comodidad con lo que hacemos, poniendo nuestro esfuerzo en las cosas que valen, como la paz y armonía familiar, en la satisfacción personal, que si lo que hacemos son enchiladas o taquitos, disfrutar haciéndolo, que si somos obreros, preparamos para ser los mejores, o bien si nuestra actividad es ser empleados de mostrador, sentirnos contentos con ello, para transmitir alegría y atención a los semejantes que atendemos.
Todos estos ingredientes se aderezan con la oración diaria a Jesús recién nacido, poniendo en una cazuela grande de esperanza en El Salvador, nuestra vida de cada día.
Una vez que se han mezclado todos los ingredientes, se les agrega una buena obra por cada día, ésta es la parte más creativa y divertida de la receta para el cambio, preguntarse cómo hacen las amas de casa: ¿qué preparo hoy de comer?, así, cada uno pregúntese, ¿qué puedo hacer de bueno para mí, que no sea el egoísmo, y qué puedo hacer de bueno por los miembros de mi familia, por mis compañeros de trabajo, por mis vecinos, por los desconocidos, siempre hay algo bueno que hacer por ellos, eso es cierto y finalmente hacerla.
Al final del día, junto con otra oración, los pondremos en el horno de nuestra conciencia para que en un correcto examen nos diga si costo trabajo, cansancio o sacrificio, seguramente aumentara el sabor de la vida, y desde luego nos dará la fortaleza de seguir al día siguiente con este proposito de vida.
Por último, cada Domingo, llevemos nuestra ofrenda con la receta de nuestra vida preparada a la Misa y que sea Dios el que pruebe ese nuevo platillo que eres tú, y que puedas contemplar la sonrisa de Dios y sus ojos de amor diciéndote: "hijo, qué bien sabe tu vida, sigue adelante y si llegas a caer, aquí estaré para ayudarte con mi Misericordia".
Los más pobres son los que más dan de sí, porque se han despojado de su egoísmo, se han hecho nada, para serlo todo ante Dios Padre.
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