HORRIBLE PESADILLA

HORRIBLE PESADILLA
 
Estimado Sr. Gordillo: Es un gusto el poder saludarle y, por supuesto, agradecer este espacio.
En relación a la denuncia publicada en este medio, titulado “CASO INSÓLITO”, el pasado 7 de noviembre del 2015, me animo a compartir la desagradable experiencia que viví el día 26 de marzo del año pasado.
Como todos los días, me encontraba realizando mi acostumbrada caminata por las mañanas, cuando de repente, fui abordada por un hombre de aproximadamente 70 años de edad. Dicho hombre era alto, delgado, de tez blanca, con una irritación en su cara y hablaba con un acento extranjero; y muy desesperado, me preguntó por un domicilio, el cual yo no conocía. A los pocos minutos, se acercó una mujer, aparentemente para ayudar al hombre con la dirección que buscaba; tenía unos 50 años de edad, robusta, de tez morena clara, nariz respingada, cabello recogido de un tono castaño oscuro. A poco rato, el cual, no me explico en qué momento sucedió, ya estábamos en mi casa, donde el hombre me comentó que se había sacado la lotería pero que no podía cobrar el billete ganador, ya que en ese momento no disponía de efectivo y solicitó mi ayuda para poder cobrar el premio. Ambos sujetos empezaron a cuestionarme si tenía tarjetas: de crédito, departamentales o de ahorros, y alhajas. Recuerdo perfecto que insólitamente respondía sus preguntas sin dudarlo, además, contesté una llamada telefónica que mi hija me hizo para saludarme, y la mujer me indicó que no le dijera nada al respecto de ellos; y eso hice. Inclusive, me excusé de la llamada con mi hija diciendo que me iba a un desayuno, no puedo entender cómo se me ocurrió esa excusa, tal vez por la incertidumbre del momento.
Fue entonces que me amenazaron, diciéndome que si no cooperaba con ellos dándoles lo que poseía, le podría pasar algo a mi hija. Yo ya estaba en sus manos, terminé acompañándolos al banco, disponiendo de lo poco que tenía, sin oponer resistencia y sin pensamiento alguno. Nos dirigimos a Liverpool, en Plaza Satélite, donde sin voluntad propia, me hicieron firmar compras de artículos de marca: ropa, relojes, maletas, artículos de belleza, también firmé una compra en Ópticas Lux hasta ascender a un total de $275,000.00, dinero que por supuesto no tengo y ahora debo a la tienda departamental. Cabe mencionar que en mi historial crediticio de más de 20 años, jamás había hecho este tipo de compras y mucho menos por semejante cantidad; todos los comprobantes fueron extraídos de mi bolso por la mujer. Me encuentro en total desesperación e impotencia, sin poder hacer nada al respecto. Al día siguiente levanté una denuncia ante las autoridades, la cual llevé después a Liverpool, con la esperanza de encontrar apoyo y solución a mi problema. Ahora vivo sin paz y angustiada por los cobros que me envían, y claro, las llamadas a todas horas para solicitar el pago del capital y los bestiales intereses que esto ha generado. Tras ocho meses de esta pesadilla, decidí asesorarme legalmente y una amiga mía que es abogada, me está tratando de ayudar para dar frente a esta situación. No sé en qué momento fui drogada, lo que me queda claro después de tantos meses es que mi comportamiento y reacciones ante los hechos vividos no fueron normales. Gracias por su atención, espero que esto ayude a otras personas para que sean más cuidadosas, ya que desafortunadamente vivimos en total y completo desamparo.
Juana del Portal

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