PIRAMIDE EN LA CATEDRAL
• Viajemos por el túnel del tiempo que nos lleva a la vida de nuestros ancestros.
Llegamos a una aventura como ninguna. Gracias a un permiso especial podremos viajar por siglos de historia descifrando secretos que permanecen ocultos a la vista de todos.
Anteriormente visitamos sus enormes campanarios, subimos por sus ancestrales escaleras para llegar a la cima y poder escuchar el sonido de sus campanas.
Así es ¡nos dirigimos de nuevo a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, pero esta vez vamos a encontrar los secretos detrás de sus muros!
El viaje comienza en el atrio de la Catedral Metropolitana, ahí nos reunimos con nuestros guías y cruzamos una pequeña franja amarilla que delimita el área turística de la Catedral, es la sección izquierda en la parte frontal; ahí encontramos varias columnas de los tiempos de la primera catedral construida por los españoles. Más adelante, tropezamos con una placa con estas palabras: “Línea de Referencia en Sustitución de la Tangente Inferior al Calendario Azteca”, ahí nos encontramos con una historia increíble, es en este lugar fue donde los conquistadores al edificar el muro, colocaron el Calendario Azteca para que fuera parte de construcción; pero eso no es todo, ahí mismo -en la invasión Norteamericana de 1847- los soldados americanos usaron el calendario para tiro al blanco. Si alguna vez visitaste el Museo de Antropología e Historia, seguro notaste que esta pieza tiene pequeños orificios; éstos son prueba de las balas usadas por tropas norteamericanas.
Al continuar con el recorrido entramos por la parte trasera de la Catedral, ahí existen pequeños corredores que nos transportan a una pequeña fuente de antiguos mosaicos como los de Puebla. Nos reciben en esos corredores, justo detrás de una pequeña capilla que al parecer es tan antigua como la misma ciudad, también encontramos rocas talladas con detalles mexicas, tan hermosos que casi podemos imaginar como se veían en su apogeo y eso es sólo una pequeña muestra de lo que vendrá.
Seguimos recorriendo y nos dan la oportunidad de entrar a la sacristía de la Catedral Metropolitana; al entrar nos quedamos sin habla, enormes pinturas adornan sus paredes con escenas bíblicas de gran belleza. Permanecemos en silencio tratando de absorber todo lo que podemos, también existe un estante con reliquias de santos católicos. Los muebles están llenos de perfección, armarios y cajoneras del siglo XVIII de madera, además de otros detalles en piedras preciosas, así como figuras de madera en las esquinas.
Terminando nuestro recorrido por la Sacristía llegamos a un patio exterior en la parte trasera del Sagrario de la Catedral: el Templo de Tonatiuh. Bajamos por una pequeña escalera circular hasta unos cuatro metros debajo de la superficie, así nos adentramos en los cimientos de la mismísima catedral. Ahí podemos ver los pilotes originales de madera, hoy ya casi deshechos después de tantos siglos. Entramos a un pequeño túnel por el cual nos tenemos que inclinar, y ahí delante de nosotros se encuentra el primer vestigio arqueológico: un muro del templo azteca.
Más adelante se encuentra otro basamento y es este el más especial, ahí se encuentra un glifo al dios Sol o Tonatiuh -de aproximadamente ochenta por ochenta centímetros- se muestra justo como fue descubierto. Aún se pueden percibir sus colores rojo y verde de su pigmentación original, así como sus grabados de plumas que hermosamente lo adornan.
Nuevamente guardamos silencio, como si fuera algo planeado, donde no hay necesidad de palabras para poder apreciar los siglos de historia de, literalmente, nuestras raíces aztecas.
Nuestra guía nos comenta que aunque estemos varios metros bajo el suelo actual de la ciudad, aun restaría bajar más para llegar al piso original donde los mexicas vivían.
También podemos apreciar cómo los cimientos de madera atraviesan la pirámide, pero por azares del destino ninguno atraviesa el glifo y podemos apreciarlo hoy en día. Al salir, viajamos nuevamente por el tiempo, a la actualidad, donde nos esperan nuevos lugares por descubrir.
Así termina nuestro viaje donde nos aventuramos en la historia, no sólo de la Catedral Metropolitana, sino de la misma ciudad; desde nuestras raíces, pasando por la colonia española, continuando con la invasión norteamericana, hasta llegar a nuestros días.
¡Cuántos secretos e historia guarda nuestra ciudad sin que lo sepamos!
Si tienes la oportunidad, no dudes en visitar los rincones de la Catedral.
¿Qué llevar?
• Calzado y vestimenta resistente, pero no muy ligera debido a los cambios de temperatura de las diferentes zonas.
¿Qué no llevar?
• Calzado formal o tacones, podrías tropezar.
• Mochilas o bolsas muy grandes.
Por: Raúl García
Twitter: RaulGViajes
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