LA PROSTITUCIÓN SIN LIMITES Y HASTA EN CÍRCULOS OFICIALES
Las dramáticas historias de niñas y mujeres secuestradas, para ser obligadas a prostituirse, suenan siempre como algo ajeno a la propia realidad: como algo que sucede en oscuros rincones depauperados de la República mexicana. Sin embargo, la alerta está ya no sólo en las urbes y capitales con mayor incidencia delictiva, sino incluso en la propia computadora de casa o en el teléfono personal, vía las redes sociales.
De acuerdo con Nelly Montealegre Díaz, titular de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) de la Procuraduría General de la República (PGR) las redes sociales se han convertido hoy en el mecanismo preferido para reclutar víctimas, a quienes se engaña con la ilusión de una relación, con una falsa oferta de trabajo, o con la promesa de convertirlas en modelos famosas.
El sector juvenil de la población es el más expuesto. Con la nueva estrategia que emplean estas organizaciones criminales, revela la funcionaria, va en aumento el número de menores de edad que son contactadas: de las 274 víctimas atendidas desde el año 2012 a la fecha, 31.7% tienen menos de 18 años, y casi todas fueron ubicadas en redes sociales.
Es más, hasta en dependencias gubernamentales y en pri capitalino se han descubierto redes de prostitución. Este fenómeno en las calles de la ciudad de México, y la posición que guarda nuestro país como receptor y distribuidor de mujeres; incluso a nivel internacional. La constante encontrada fue la impunidad con que trabajan estas bandas, pero también la capacidad que tienen para engañar a sus víctimas, sin importar nivel socioeconómico, ni nacionalidad. Quienes “enganchan” a estas personas tienen mecanismos de influencia probados y poseen los medios materiales para aislar y desaparecer a cualquiera.
Por lo dicho por la fiscal Montealegre, hay que tener cuidado con el uso de las redes sociales. Hay que capacitar en su uso, sobre lo que es prudente o no compartir; con las fotografías e información que se difunde. No es posible satanizar a estos medios, que son sólo herramientas de comunicación que, bien utilizadas, son la forma moderna de socializar.
También es un llamado a las áreas cibernéticas de las policías y de los estados de la República, para mejorar los niveles de cuidado y rastreo de las redes criminales de trata. La labor de la seguridad pública ya aborda estos niveles de protección virtual, cuya mejoría podrá evitar en el futuro que más menores y mujeres caigan en manos de criminales.