EL ORO Y EL MORO

Apenas el domingo último ocurrió otro robo a una joyería. Fue ahora en Plaza Satélite, Naucalpan, dentro del Palacio de Hierro, frente a mucha gente. Dicen que capturaron a uno de los ocho o diez delincuentes que con mazos destruyeron vitrinas y se llevaron joyas y relojes finos. Pero no recuperaron nada. Un día más tarde el secretario de Gobernación y el gobernador de la entidad se pusieron de acuerdo para declarar públicamente que iban a  emprender una acción conjunta, federal y estatal, para acabar, no solo con robos, sino con los homicidios, los secuestros, las extorsiones, los robos de autos, a casas habitación, violaciones, asaltos en autobuses y combis, etcétera que han ido en crecimiento desde que inició este nuevo régimen. Luego de oírlos coincidimos con la investigadora de la UNAM, Sara Sefchovich, que habló sobre las mentiras del poder. Por supuesto que en México se miente todos los días y sobre todos los asuntos. Que la forma de gobernar en nuestro país consiste en mentir. Nos mienten los funcionarios y políticos de todo nivel. Los empresarios y las iglesias, pues quienes tienen el poder quieren conservarlo. Una y otra vez comprobamos que desde el que quiere ser presidente, hasta el que desea ser diputado, alcalde o delegado, todos, nos ofrecen el oro y el moro si votamos por ellos. De uno u otro partido nos juran crecimiento económico con estabilidad social. Luchar contra la delincuencia. Obediencia a la ley y al Estado de Derecho. Justicia social. Respeto a los derechos humanos, y darnos tranquilidad. También prometen combatir la corrupción, manejar con austeridad las finanzas, moralizar a los policías. Dar los servicios por los que pagamos y generar empleos. De todo ello qué hemos recibido. Es claro, obvio, que solo aire, porque ni agua dan y menos los presidentes municipales, como el de Naucalpan, por poner un ejemplo clásico. Nada, absolutamente nada, nos han cumplido. Por el contrario aumentan latrocinios en el gobierno, Federal, estatal y municipal, sin que, salvo los desplegados y declaraciones que no conducen a algo, nos dejan ahítos para no volver a votar por ellos. ¿No es verdad?

[email protected]

Compartir

1238+

Anuncios completados

1238+

Clientes satisfechos

1238+

Inmuebles vendidos