CHIRIGOTEANDO

Dicen los que saben que México se encuentra entre los países que cuentan con más leyes, pero también entre los que más las violan. Entonces, de que servirá la ley contra la corrupción, si para discutirla, desecharla o aprobarla en su caso, mientras buena parte de legisladores se niega entrarle al debate, otra, los menos simulan querer y dar la impresión de que piensa que con ello despertaran simpatías que el próximo domingo 5 se convertirán en votos. Bueno, esta ley y sus complementarias, tengo la intuición de que únicamente serán de sumo interés para los que siempre han actuado con honestidad, éstos serán los únicos en obsérvala, pero los corruptos de siempre, ni tardos ni perezosos, de inmediato encontrarán el caminito para burlarla y emular así a la conducta de la gallina que come huevo, la cual aunque le quemen el pico lo sigue haciendo, según comentarios de los rancheros de mi tiempo. La práctica de la honestidad no es algo que se consigue por decreto o por leyes. La honestidad anida o no en el corazón del ser humano y en su conciencia y se tiene que aprender a practicar desde la más tierna infancia y con el ejemplo de los padres, de los maestros y de todas las personas que se encarguen de nuestra formación y educación. La honestidad es una postura mental, es una forma de ser y de actuar. ¿Acaso, una simple ley, por bien elaborada que esté y aprobada por unanimidad  va a ser capaz de mutar la forma de pensar, de actuar y de sentir de los políticos corruptos por vocación?

DESCONTENTO

El descontento de la sociedad se generaliza, por momentos, en contra de la manera de gobernar del edil Edgar Olvera, al afrente de la administración municipal; los brotes de descontento de personas y de grupos rápidamente se multiplican y, lo más lamentable que no les falta razón. ¿A quién se le ocurre pensar poder gobernar, medianamente aceptable, con gentes enviadas por los Gonzalez/Azucenos, por otros municipios y por recomendados de muy dudosa moral y sin la menor capacidad? Los tristes resultados de un gobernante preñado de compromisos están a la vista: Don Rafael Avilés se está hinchando las talegas con caudales de dinero que exige a los comandantes, a los policías y a cuanta persona se deja, desde su función de jefe de escoltas del señor presidente. Tal vez lo anterior resulta una simpleza comparado con la ejemplar actividad del Comisario Municipal, don Arturo Rodríguez García, quien además de mermar el presupuesto con sus gentes y parientes, manda a sus muchachitos a ¡huuuaaauuu! Por si fuera poco, a su cuñado, un tal de nombre Fermín, lo nombra encargado del grupo femenil, del grupo de motociclistas, vaya lo empodera, no conforme con tenerlo cobrando fuertes honorarios  como técnico operativo de Tránsito. Otro botoncito de muestra es don Gildardo Castillo, este señor está comisionado con todo y patrulla nuevecita de la seguridad de la Academia Maddox haciendo de las suyas. Cabe hacer notar que hasta en el partido hay muy mal humor pues mientras Edgar acepta a gentes extrañas de otros lados, corre a panistas con mejor perfil.

DECADENCIA.

Siempre me había resistido en aceptar que nuestra sociedad se encuentra en decadencia, y he tenido que aceptarlo ante el descuido de gobernantes y autoridades, su absoluta falta de probidad en el orden municipal, estatal y municipal. Quizá por nuestra cercanía con este último nos es más preocupante que ayuntamientos vienen, ayuntamientos van y el estado de las cosas tiende a empeorar. En Naucalpan, por poner un ejemplo nada más, puesto con pequeñas variantes, lo mismo sucede en todo el país, sin importar el color de los ediles, éstos solo son muy hábiles para las simulaciones y ocurrencias estúpidas con las que agotan sus tres años, tiempo apenas si les alcanza para amasar escandalosas fortunas, recientemente ha sido publicado que la corrupción practicada por los políticos le cuesta al pueblo más de 50 mil millones de pesos al año- a cambio de ello deberían poner, por lo menos, un poquito de interés en atender las necesidades de la gente y a apaliar el desorden generalizado, cuyos terribles estragos tiene que aceptar la comunidad en aras de la paz y tranquilidad con las que anhela a vivir.

BOTONCITOS:

Veamos algunos botoncitos: no es posible que el ambulantaje cese de extender sus tentáculos, aun hasta en los lugares públicos menos adecuados, como son las calles y avenidas, vaya hasta el Periférico lo atascan de fritangas. El transporte urbano (combis, micros y hasta camiones semiurbanos) literalmente hace lo que les viene en gana en donde menos lo deberían hacer a cambio de la consabida mordida ávidamente recibida por policías y patrulleros de Tránsito: total desorden. Sitios de Taxis convertidos en muy peligroso estorbo; ejemplo es el instalado atrás de Telas Parisina, en uno de los puntos más conflictivos y concurridos en el corazón mismo de ciudad Satélite. Comercios, principalmente restaurantes de alto impacto como los que se encuentran en el Cto. Novelistas y Periférico, aquí, los valet les vale convertir el camellón por ambos sentidos en estacionamiento e invadir un carril del Periférico exponiendo a los automovilistas. Agentes de Tránsito brillan por su ausencia, de seguro muy ocupados acabalando la cuota del día: total desorden. No hay autoridad que meta a nadie al orden en los fraccionamientos, pero la situación se convierte simplemente en caótica si nos referimos al centro de la cabecera municipal. Hace casi 50 años que Naucalpan fue considerado como la joya de la corona por su desarrollo industrial, económico, cultural, primera sede de la UNAM en la zona, etc., pero desafortunadamente todo aquel adelanto ha venido convirtiéndose en una rémora criminal. Y si del centro de Naucalpan nos pasamos a la zona llamada popular puede que ahí la situación esté menos desesperante; acuérdense que los dos trienios anteriores el pri apapacho su territorio clientelar a cambio del voto, me cuesta trabajo aceptar que nuestros compatriotas intercambien sus votos solo por espejitos y que los beneficiarios de estos sean tan ventajosos.

COLADA:

Nadie entiende cómo bien a don Edgar, tan cuidadoso en su actuar haya permitido que se le colara la señora Marta Alcalá Rivera y que ésta aterrizara plácidamente, nada menos que en la subdirección de Recursos Humanos donde ya la conocen con el mote de milagrosa, dicen que la razón es porque es un verdadero milagro que la encuentren en su lugar en busca de algún trámite, sobre todo para conocer la razón de la falta de varias personas que aún no reciben ni su primer pago desde enero. Este tipo de burócratas, para nuestra desgracia sobra; estas y otras anomalías retratan de cuerpo completo a la señora Marta y no obstante fuerzas misteriosas la sostienen inamovible. Dicen las malas lenguas que el señor presidente, Edgar Olvera no la puede despedir porque está obligado a indemnizarla. Ya sabe usted esos de los compromisos políticos a la mexicana cómo son y por eso prefiere mantenerla en su puesto. De todos modos, no descarto la posibilidad de que si Alcalá Rivera no se corrige y sigue permitiendo que las quejas contra ella se sigan acumulando en lugar de empezar a trabajar con la intención de resolver todos los pendientes y poner en paz a los afectados por la irresponsabilidad o incapacidad de la multimencionada señora. Mientras tanto SI QUEREMOS LA PAZ, TRABAJEMOS Y OREMOS POR LA JUSTICIA y hasta la próxima, CHIRIGOTEADA, Amigos: [email protected]

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