CULTURA ANIMAL
Estimado Señor Gordillo. saludos afectuosos de siempre. Aprovecho la ocasión para anexar las líneas escritas por el suscrito acerca de fortalecer, divulgar y promover LA CULTURA ANIMAL.
Agradeceré tenga a bien la publicación de la primera parte de la temática en referencia. Estoy seguro resultado de su acreditado medio que será útil para crear mayor conciencia ciudadana alrededor de la población animal.
Reitero mi afecto,
Armando Nicholson Martínez
EN PRO DE UNA CULTURA ANIMAL
(Primera Parte)
“La Grandeza de una Nación puede ser Juzgada por el modo en que tratan a sus animales”.
MAHATMA GHANDI
La Intención central del presente artículo consiste en divulgar los conceptos y valores de una cultura animal. El desarrollo de las líneas escritas expresan el compromiso real que han adquirido Fernanda García Naranjo Ortega y Javier Pibody Nicolai grandes promotores del tema. Ambos reflejan sus experiencias y prácticas en la Granjita TyH así conocida.
El programa operativo que llevan al cabo cobrará más fuerza resultado del próximo cambio a sus instalaciones localizadas en la Ranchería de Tecolapan, adscrita al municipio de Jilotepec, Estado de México.
En este santuario animal se accesará a públicos amplios interesados en la materia, teniéndose la oportunidad de reflexionar en torno a los principales asuntos relacionados a la práctica en la conservación, sustentación y calidad de vida animal.
Sin duda alguna en nuestro medio existe poca literatura sobre el particular, de ahí el desafío de proporcionar una clara información enfocada a resaltar una cultura animal en sus ámbitos económicos, sociales y hasta políticos.
La temática de la cultura animal se hace fundamental por el hecho de estar asociada a otros elementos, entre ellos: ecológicos y poblacionales, puesto que a partir de sus valores, creencias y conducta se puede comprender e incidir en la posibilidad de construir la solides de un sistema sustentable y garantizable para nuestros acompañantes en este planeta que son los animales.
La cultura animal en una sociedad cívica da consistencia al encontrarse con conceptos esenciales como lo son: herencias, imágenes compartidas y experiencias colectivas capaces de otorgar a sus pobladores un sentido de pertenencia, empatía, particularmente la referida a la adopción animal.
De hecho y por derecho una cultura animal aporta un conjunto de símbolos, normas, creencias ideales, costumbres y mitos que se transmiten a los miembros de una comunidad humana que orienta, guía y da significado a los distintos que haceres sociales en materia animal.
Una cultura animal implica fijación de políticas, entre otras: legales, económicas, sociales y operativas con la finalidad de trasladarlas al ámbito de la sociedad civil para que de esa forma se orden y den espacio a las decisiones con proyección social, es decir que le toca a cada quién, cómo y cuando sobre el particular.
Cabe preguntarse sí una cultura animal pretende indagar cómo una sociedad civil percibe a la población animal; que tiene que ver la preocupación por estos seres vivientes; las prácticas a ejercer; la obediencia legal a seguir; que tipo de actitudes se asumen; reacciones y expectativas que provoca y de qué manera tienen impacto en nuestras comunidades.
Lo anteriormente mencionado nos lleva a considerar las diferentes formas de interactuar con ellos. En toda sociedad contemporánea se utilizan con frecuencia los diferentes medios para estar al día sobre el comportamiento e instrumentación que se da a la comunidad animal.
Es común observar en la prensa, televisión, internet e inclusive en conversaciones informales el gran interés por participar en programas orientados al cuidado de los animales haciéndose referencia a las actitudes y reacciones e incluso orientación a asumir por parte de los humanos ante las poblaciones animales.
En la medida de precisar algún fenómeno de la realidad como es la cultura animal, implica ajustes de suerte que al popularizarse su aplicación su significado original se diluye, perdiendo sustancia y capacidad explicativa. Esto ha venido sucediendo cuando el concepto debiera ser lo contrario, la situación se explica fácilmente debido a una tendencia proclive a la generalización.
La cultura animal interactúa con otros elementos como lo es la doctrinaria en la que pequeños grupos abrazan y adoptan a estos seres vivientes. Expresado de otra manera se refiere a un sector de la población que tiene una pretensión general y nacional. Cabe mencionar que la actitud a tomarse entre un comportamiento verbal a uno que sea activo hace la diferencia en la aplicación de los programas dirigidos a la sustentabilidad y al equilibrio animal.
Los programas en pro de la vida animal dan respuesta a situaciones arraigadas, mismas que están expuestas a coyunturas y movimientos por las que atraviesan sean específicamente en las poblaciones animales o en las propias sociedades civiles.
Los cambios a presentarse dependen de las actitudes asumidas por lo general entre las autoridades oficiales o civiles según sea la situación, en éste marco referente cuenta mucho la forma en que se organicen las instituciones en beneficio por lograr una calidad de vida animal.
Una conducta objetiva de ambos sectores puede plasmarse en auténticas políticas para las poblaciones animales que nos lleva precisamente a una CULTURA ANIMAL capaz de filtrar proyecciones de comportamiento humano influyentes en las sociedades civiles.
CONTINUARA
Armando Nicholson Martínez
Marzo, 2016