NOS FALTAN LAGRIMAS
EL PEOR MAL PARA LA HUMANIDAD no es la tristeza de los "niños de la calle", sino la indiferencia con la que los miramos, porque entonces, la causa es la enajenación social.
En la página web de la Presidencia de la República se enuncian los Derechos del Niño:
•Que sus derechos sean reconocidos
•La protección
•El tener un nombre y una nacionalidad
•La Salud
•Contar con los cuidados especiales si los requiere
•El tener una Familia
•Educación
•Vivienda y alimentación
•Recreación
•El ser amado
¿Quién en México debe encargarse -desinteresadamente y sin usar de ellos- de que estos principios se cumplan?
Si un niño ve por primera vez la luz desde fuera de un hospital, donde su madre no fue atendida; si decenas de bebes murieron en el irresponsable incendio de una guardería, si las calles son la casa de miles de niños que pasan hambre, si se abusa de ellos en algunas casas hogar -por no mencionarlos que mueren inocentemente en el vientre de su madre-, algo urgente hay que corregir.
Quizá hacen falta lágrimas, lágrimas de esas que limpian la mirada y permiten ver las cosas en su verdadera dimensión.
Pablo Miller y Terán Sierra