CHIRIGOTEANDO

Espero que todos estemos conscientes de la situación por la que está atravesando nuestro país, tanto en lo político, en lo económico y más visible en los social.

Estoy convencido que habrán algunos grupos que pecan de optimistas, otros de pesimistas, pero en estos momentos como pueblo maduro no deben de caber ni optimistas y muchos menos pesimistas.

Estamos obligados a darle la justa dimensión a todo lo que sucede en México y a las mexicanas y mexicanos. En mi juicio, no hay un solo ser humano sobre todo el territorio nacional que no esté a su alcance a hacer algo por que cambie la rabia y mal humor social, en acciones positivas capaces de generar entendimiento, paciencia, comprensión y esperanza de épocas mejores.

Presumimos de ser un pueblo creyente, como tal debe fincar su fe en un ser Omnipotente dispuesto en todo momento en prestar oídos a las plegarias que con devoción plena le dirija a fin de cambiar la maldad en bondad; el miedo en valor; la incertidumbre en seguridad; la derrota en victoria; las limitaciones en prosperidad.

Basta revisar las maravillas que ese Padre todo poderoso realizó con el pueblo de Israel en los momentos más difíciles de su peregrinar.

¿Acaso esa ternura y esa omnipotencia ya se agotaron?

Viéndolo bien el pueblo, la gente es la que ha hecho caso omiso de la historia sagrada; ha preferido sentirse autosuficiente y confiado más en los políticos que en su Creador.

Esto no puede seguir así mientras el país vemos que se nos desmorona  entre las manos.

SUGERENCIA:

“Vuélvanse a mí, hijos rebeldes, porque yo soy su dueño, dice el señor”. Iré tomando conmigo a uno de cada ciudad, a dos de cada familia y los traeré a Sion; les daré pastores según mi corazón, que los apacienten con sabiduría y prudencia.

Después, cuando ustedes se hayan multiplicado y hayan prosperado en el país, palabra del Señor, ya no habrá necesidad de invocar el arca de la alianza del Señor,  pues ya no pensaran en ella, ni se acordaran de ella, ni la echaran de menos, ni se les ocurrirá hacer otra.

En aquel tiempo, llamarán a Jerusalén 'el Trono del Señor', acudirán a ella todos los pueblos en el nombre del señor y ya no seguirán la maldad de su corazón obstinado”. Libro del Profeta Jeremías 3,14-17

SI QUEREMOS LA PAZ, TRABAJEMOS Y OREMOS POR LA JUSTICIA y hasta la próxima CHIRIGOTEADA, Amigos: [email protected]

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