CARTA A ENRIQUE PEÑA NIETO SOBRE PROBLEMA EDUCATIVO DEL SNTE QUE NO SIENTE
Mi estimado Sr. Gordillo, reciba un cordial saludo y espero tenga la gentileza de publicar esta reflexión en voz alta, dirigida al presidente Enrique Peña Nieto, “consejeros”, gabinete, diputados, senadores, autoridades estatales y municipales del gobierno de México a quienes no afecta el caos.
El tema educativo, aunque está de moda, se ha dejado de lado. Los pendientes y ocupaciones del día de la familia, el empleado, comerciante, empresario y burócrata a todo nivel, toman mayor importancia. De no ser por bloqueos y la nota roja, la gente lo ignora sin dar solución al problema.
Aunque todos hablan a favor o en contra de la famosa Reforma Educativa, la realidad refleja un saldo de horror tratado a la ligera: muertos, heridos, poblaciones en estado de sitio, marchas interminables, autoridades perdidas y lo peor: pobreza extrema, niños sin clases, corrupción y nula acción efectiva.
El caos en calles de la ciudad y poblaciones de varios estados de la República donde miembros del SNTE y la CNTE, abandonan salones de clase para “luchar” contra el gobierno por defender sus derechos, se invalida cuando niegan y con violencia “el derecho a la educación a los niños”.
Si educación y trabajo son herramientas para salir adelante, por eliminar ignorancia y abrir oportunidades para una vida digna. Se comprende que el magisterio pelee por derechos y esté en contra de que desaparezcan pensiones. Pero tolerar corrupción que desvía recursos para plazas inexistentes, fomenta cacicazgo y justifica ineptitud de autoridades, con faltas de humanidad policial sale caro. Mueren injustamente personas ajenas a la lucha, que pasan o viven en zonas de conflicto.
La CNTE defiende derechos laborales y pide fidelidad a su “causa” para salvar al pueblo de: represión, privatización y mafia del poder, está bien, pero al estilo violento del falso poder que impone e ignora demandas de fondo, no ayuda. Ni tampoco usar jóvenes reclutados que ni idea tienen del origen real de la pobreza extrema de: Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, al alza por corrupción.
Desde 2012 la SNTE y la CNTE con Elba Esther se han negado a ser censados, sobre todo a la evaluación educativa. Pactaron a la ligera con todo tipo de gobiernos y crearon empresas particulares millonarias con los sueldos de maestros y recursos destinados a escuelas rurales hoy abandonadas, solapados por autoridades regionales y federales de lo peor.
Ante esto los maestros, temerosos de perder su empleo y pensión, se ven obligados a apoyar a esos corruptos que amenazan y exigen con violencia no pongan en marcha una inconveniente Reforma Educativa laboral hecha a favor de solo unos pocos. Sin haber redefinido al país en el tema educativo para superar crisis recurrentes por globalización y competencia desleal internacional.
Los gobiernos corruptos tiran recursos y no pagan deuda creciente, creen que: desapareciendo pensiones, subiendo costo a gasolina, productos, medicinas, alimentos y recorte burocrático, se saldrá de crisis. Pretenden que el pueblo, menos pudiente, pague sus saqueos en complicidad con pseudolíderes que engañan a maestros hartos de promesas incumplidas. Como la de su campaña, -“Eliminaré plurinominales”-, gasto excesivo que podría cubrir carencias en educación y salud.
Basta de corruptos que pactan con mafias sindicatos-gobierno y provocan rezago de niños y ancianos enlistados en programas sociales ficticios. Basta de secuestrar educación “privilegiando el diálogo” para negociar unilateralmente. Si reformar implica perder calidad de vida, desapareciendo pensiones ¿Cómo habrá capacidad de compra, en crisis recurrentes por lucro de extranjeros que devastan territorio? Si le preocupa el mal humor social Enrique Peña Nieto, lejos de cuidar intereses creados, ocúpese con su gabinete en actuar con sentido común, que demanda educación, no instrucción al ahí se va. El daño es irreversible, ejerza su labor como estadista, no como mal administrador obligado de “nuestro” México, no solo suyo o de unos cuantos. Lic. Julieta Camacho Ríos.