INSTITUTO DICLOFENACO Y PARACETAMOL, INDIPA. CONCLUSIÓN

“Con diversos empelados del lugar, así como con otros pacientes y familiares de éstos, comenté sobre otro posible absurdo: qué hubiera pasado si, en vez de que nadie presente tuviera copia de la llave del archivo, no fuera posible abrir la puerta de los quirófanos.

Y así, supe que se dieron ocasiones en que no sólo eran expedientes de lo que carecían, sino incluso de los medicamentos indispensables para el trabajo quirúrgico.

“Ya ni qué decir de que, mientras esto sucede en un hospital importante y en marcha, los gobernantes andan inaugurando nuevos centros de salud que, según es tradición del sistema, sólo han de ser 'cascarones' de edificios, inacabados y aún sin lo necesario para atender a los enfermos”.

En ese testimonio no figura el nombre de la institución, para qué, tal vez a los arqueólogos del futuro no les aporte mucha información el dato por la dispersión de sus diferentes hallazgos, pero digamos que se trataba del Instituto Nacional del Diclofenaco y el Paracetamol (Indipa).

Reacio a pedir favores en las oficinas de prensa, quien aportó este testimonio en la involuntaria caja del tiempo, no sabe aún qué pasos dar: si dejar por la paz la cirugía, esperar que regrese de vacaciones el médico original, ir a la jefatura del servicio, o tomarse un descanso.

Porque a pesar de las tabletas de pasiflora y valeriana, ha sido mucho el estrés desde que en septiembre anterior le dieron su primera cita, y para sacar la segunda “venga en diciembre porque no hay agenda”-, hubo que esperar meses, y después, hacer filas durante horas en el control médico, más horas de espera afuera de los consultorios, pérdida de sueño en las vísperas de las fallidas cirugías, cansancio físico y mental, y más de ocho horas sentado, la mayor parte del tiempo sin ropa -sólo una bata- el día que no estaba quien tenía la llave del archivo.

Por pláticas en otros momentos con interlocutores diversos, se conocen casos más dramáticos de contratiempos -usemos el eufemismo- que éste en el sector salud, pero también se han escuchado muchas voces que, para esta experiencia personal, coinciden en la misma idea: por algo suceden las cosas. Ojalá. Mientras: gracias a las amistades y los familiares que han estado pendientes del episodio del hospital sin las llaves de su archivo”.

No desperdicia la oportunidad y el valor de proporcionar sus datos: José Antonio Aspiros Villagómez. Licenciado en Periodismo. Cédula profesional 8116108 SEP.

Simplemente, añadiríamos también, que es nuestro pan de cada día. Vaya de los que pagamos y no nos cumplen.

Carlos Ravelo Galindo
[email protected]

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