JOVENES: NO SE DEJEN CONFUNDIR
"Antes de casarnos vamos a vivir juntos un tiempo a prueba para ver si somos compatibles". Cohabitar se ha vuelto un estilo de vida en aumento. En Estados Unidos este fenómeno ha crecido significativamente durante las últimas décadas: en 1960 y 1970, alrededor de medio millón de personas cohabitaban; para 1980 aumentó a 1.5 millones, en 1990 la cantidad llegó a casi tres millones y para el 2000, la cifra era de casi cinco millones de personas.
Antiguamente las reglas eran: noviazgo, matrimonio y luego hijos, pero poco a poco ha ido cambiando nuestra manera de ver al matrimonio y a la familia. Nos ha modificado nuestra visión la revolución sexual, la píldora, los movimientos gay, el feminismo, la facilidad del divorcio, la pornografía y el aumento de nacimientos ilegítimos.
Ahora se habla de "probar antes de comprar". "¿Usted no compraría un auto sin antes probarlo, no?". Estas ideas son las que mueven a muchos jóvenes a decidir cohabitar "a prueba", con la idea de casarse después.
Creen que es una forma de conocerse mejor y prevenir el divorcio. Pero la verdad es muy diferente, las estadísticas muestran que se divorcian más los que antes de casarse estuvieron cohabitando; esto sin contar que muchas de las parejas que cohabitan no llegan nunca al matrimonio.
Los números hablan
En Estados Unidos el Informe Nacional sobre Familia y Hogares (1987-88) muestra que 10 años después de casarse, el 38% de los que habían cohabitado antes se habían divorciado, en comparación con el 27% de los que se casaron directamente.
En Canadá (A. Milan, Canadian Social Trends 56, año 2000) se comprobó que más del 50% de las parejas que cohabitaron se separaron antes de los cinco años, en comparación con el 30% de los matrimonios que se rompen antes de los cinco años.
La peor amenaza para el matrimonio es la cohabitación. Un Informe de las Familias del Deutscher Institute, en Alemania, comprobó que el factor que aumenta más el riesgo de divorcio es haber cohabitado antes.
Y en España, según la encuesta sobre Fecundidad y Familia, tienen de un 40% a un 60% mayor riesgo de divorciarse los que cohabitaron antes de casarse.
Chuck Colson, en 1995, dijo:"La cohabitación es un entrenamiento para el divorcio".
Y las estadísticas nos lo ratifican. Como podemos ver; la cohabitación es una asociación inherentemente frágil, es una relación sin compromiso donde las personas no están dispuestas a resolver problemas. Como no hay compromiso formal, cuando vienen los problemas de vivir juntos, es fácil dejar la relación por otra "menos problemática".
Sin compromiso formal
Una pareja que cohabita tiene casi todo lo que ofrece el matrimonio, principalmente el sexo, pero con pocas obligaciones y responsabilidades. Entonces, cuando se casan, muchos se sienten sofocados por el compromiso y las responsabilidades nuevas a las que no están acostumbrados, y es cuando viene el divorcio. Por lo general, el hombre busca más este tipo de relación con menos intención de casarse que las mujeres. Para él es la oportunidad de tener pareja sexual sin los lazos de un compromiso a largo plazo. En cambio la mujer; que es por naturaleza soñadora, considera el vivir juntos como un paso hacia el matrimonio, ilusión que no siempre verá cumplida.
Por la misma razón, en este tipo de relación se ha encontrado que hay más infidelidad entre las parejas que cohabitan que en las casadas. En un estudio de Blumstein y Schwartz, en 1990, se preguntó a los encuestados si habían tenido al menos una relación sexual fuera de su matrimonio o cohabitación en el último año.
* Esposas: 9%
* Esposos: 11 % *
* Cohabitadoras: 22%
* Cohabitadores: 25%
Otro estudio de 1994 (Laumann et al.) reveló lo mismo, un 75% de los cohabitadores son monógamos mientras cohabitan, en comparación con un 90% de los casados. y siguen hablando las estadísticas
La cohabitación es mala para los hombres, peor para las mujeres y horrible para los hijos. Es un veneno mortal para el matrimonio y la familia.
Un artículo del doctor A. Patrick Schneider II, publicado en la revista New Oxford Review, expone el elevado riesgo de divorcios, inestabilidad, problemas psiquiátricos, enfermedades de trasmisión sexual, pobreza o drogadicción para las parejas que cohabitan en vez de casarse. Y sus hijos sufren problemas emocionales y de conducta, expulsión escolar; abuso y delincuencia en una proporción muy superior a la de los niños de padres casados.
Un dato aterrador es que en Estados Unidos un 70% de los jóvenes en las cárceles son de hogares sin padre (Drake, T 2007). Y tres cuartas partes de los niños involucrados en actos delictivos son hijos de parejas que cohabitan (Crouse).
Las parejas que cohabitan también son más propensas a la violencia. Los porcentajes más bajos de abuso en niños se registran entre hijos de matrimonios que viven en armonía, en cambio en familias adoptivas es seis veces mayor; en hogares, de madres solteras es 14 veces mayor; en hijos biológicos de parejas que cohabitan es 20 veces más y 33 veces mayor cuando la madre cohabita con un hombre que no es el padre de los hijos (Crouse).
Acerca del abuso de mujeres, las que cohabitan tienen tres veces más probabilidades de sufrir agresiones físicas de su pareja que las casadas (Salari, S.M., Baldwin, B.M., May 2002), y nueve veces más probabilidades de ser asesinadas por ellos (Shackelford,TK.,2001).
Como podemos descubrir; el cohabitar antes de casarse, como una prueba para ver si les va a ir bien en el matrimonio, no tiene base que lo sustente, no hay ni un solo estudio que demuestre que el cohabitar ayudó a evitar divorcios.
Jóvenes, no se dejen confundir por las personas que quieren hacernos ver que cohabitar ayuda al matrimonio, que es "cool", que es "moderno". Las estadísticas nos muestran todo lo contrario.
• Los autores pertenecen al Encuentro de Novios de Chihuahua. Mario y Gaby Castillo Tel. (614)423-08-49 Ó (614)415-88-60
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