LA EDUCACION...

LOS PROGRAMAS NACIONALES DE EDUCACIÓN Y desarrollo llaman a la creación de programas de inclusión en todas las escuelas del país. 

El fin que se persigue es que cualquier persona pueda estudiar en cualquier escuela. De esta forma, le daríamos cauce a un derecho básico: el de la educación. En efecto, si una persona no recibe la formación necesaria, estará privada de uno de los bienes más básicos a los que puede aspirar un ser humano. El reto, sin duda, genera entusiasmo frente al "qué" -la inclusión- y perplejidad frente al "cómo" -el método-.

Un dato a la vista de todos es que los profesores que actualmente imparten clases en las distintas escuelas del país no fueron preparados en el pasado para este nuevo modelo.

En el día a día de las instituciones que ya cambiaron su paradigma en esta tema, se dan multiplicidad de ejemplos que atestiguan la complejidad de su implementación. Desde luego, el grado de dificultad de una empresa nunca es razón para claudicar, pero también es verdad que la conciencia del problema no es de suyo una solución.

No son pocas las escuelas en México que están trabajando en pos de un modelo inclusivo que permita la coexistencia real de niños con distintos perfiles de aprendizaje en una misma aula. Sin embargo, la tarea no está del todo terminada y es claro que hay un largo camino por recorrer, aunque lo hacemos con la esperanza de que a la larga se vean beneficiados el incluido y el incluyente.

Un efecto positivo de este modelo será que todos desarrollaremos una mayor sensibilidad para integrar a nuestra vida situaciones con las que no estábamos acostumbrados a convivir. Ahora los niños aprenderán a incorporarlas a su vida desde pequeños.

El clima cultural de nuestra época nos vuelve más sensibles a la importancia de ser incluyente. Es lo justo y es lo mejor para todos. Si bien se trata de un reto desafiante y digno de acometer, no podemos perder de vista que se trata de una cuestión que no admite un tratamiento superficial.

Esperamos ahora que, tomada la decisión de optar por la inclusión en materia educativa, se destinen todos los recursos humanos, tecnológicos y económicos para su implementación. De lo contrario, se cometerá una grave injusticia, más grave quizás que la cometida en los capítulos anteriores de esta historia.

Alberto Ross
[email protected]

Compartir

1238+

Anuncios completados

1238+

Clientes satisfechos

1238+

Inmuebles vendidos