LA MORAL Y DIVERSOS VALORES CÍVICOS

uno de los aspectos primordiales que deben considerar los padres de familia es la educación de sus hijos. Son ellos los que, principalmente, deben contribuir a una educación integral, en lo que respecta a la fe (cf. CEC n. 2225), la moral y los diversos valores Cívicos.

Esto permitirá a los hijos tener un criterio bien formado. A raíz de que el titular del poder ejecutivo lanzara la iniciativa de legalizar los «matrimonios» entre personas del mismo sexo, giró también instrucciones a la SEP para modificar los libros de texto gratuito según las nuevas «propuestas» sobre la «diversidad» sexual.

Esto implica «instruir» a los niños desde nivel preescolar sobre temas como la  homosexualidad, «matrimonios» homoparentales, bisexualidad, transexualidad, etc.

Es probable que esta medida se ponga en marcha en los nuevos textos gratuitos del ciclo 2017-2018. Mientras tanto, ya circulan en algunas escuelas los «libros de texto complementarios», cuya supuesta finalidad es «educar» sobre estos temas.

Por ejemplo, el libro «¡Mi familia es de otro mundo:», de la autora Cecilia Blanco, editorial Uranito (que en su ficha pedagógica se plantea para niños de 4 años en adelante), se presenta una visión distorsionada del matrimonio y de la familia:

«Hasta hace poco tiempo, solamente se podían casar las parejas formadas por un hombre y una mujer. Pero ahora, en varios países las leyes cambiaron y existe el matrimonio para todas las personas. Una familia homoparental puede estar formada por dos mamás o -como la de Lu- por dos papás».

En el libro «¿Qué es esto?», de la misma autora y editorial, y también para las mismas edades, se explica como tener relaciones sexuales. Además de describir el uso del condón, menciona cómo son las relaciones entre personas del mismo sexo:

«Limpiar la casa" cuidarse uno a otro (. .. ), besarse, tener relaciones sexuales... una pareja de gays o de lesbianas hace las mismas cosas que una formada por un hombre y una mujer».

El libro «Quiero saber», de la editorial Ahora y siempre, que se presenta como un libro de «educación sexual» para niños, abarca diversos temas, entre ellos la masturbación, presentando una visión diferente a la de la Iglesia (cf. CEC n. 2352), justificando plenamente este acto, pues según esto «es la manera de tener una descarga sexual sin necesidad de hacer el amor con alguien».

En pocas palabras, se ataca directamente la inocencia de los niños, manipulándolos para que vean como «normal» conductas degradantes de la persona, antinaturales y que son, de suyo, actos desordenados y contrarios a la dignidad de la persona.

Esto más que instruir, promueve conductas sexuales desordenadas, justifica los actos homosexuales (cf. Lev 18,22; Lev 20, 13; Rm 1, 24-27; 1 Cor 6, 9; 1 Tm 1, 10; 2 P 2, 6-7; Jd 7), el sexo irresponsable fuera del matrimonio; lo cual propicia graves descarríos: embarazos precoces no deseados, abortos e incremento de enfermedades sexuales, devaluación de la persona humana, entre otros.

Lo más grave de esto es que son las mismas autoridades educativas las que se empeñan en promover esto desde temprana edad, cuando los niños no tienen aún criterios bien definidos.

Para muestra basta un botón: el manual de la SEP «Equidad de género y prevención de la violencia en preescolar» presenta una dinámica a los docentes para ayudar a los niños a identificar conceptos como el género, la cual consiste en utilizar disfraces:

«las niñas y niños se pondrán el disfraz que les toque al azar para vivir durante un rato la experiencia de representar a un personaje que puede estar o no relacionado con su pertenencia a un sexo y con los atributos de género masculino o femenino» ¡Qué manera tan grotesca de incitar a los niños a tener desviaciones sexuales!

Hay que aclarar que la Iglesia no está en contra de la auténtica educación sexual de los niños, en donde se les enseña el valor de su propia sexualidad, como hombres o mujeres, de manera responsable y en la edad correcta, pues hay un tiempo para todo (cf. Ecl3, 1).

El papa Juan Pablo II nos dice en el número 36 de la exhortación apostólica Familiaris consortio lo siguiente: «La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, debe realizarse siempre bajo su dirección solícita, tanto en casa como en los centros educativos elegidos y controlados por ellos.» Ante este adverso panorama, ¿qué se puede hacer?

Los padres de familia deben hablar a sus hijos respecto a estos temas, ayudando a sus hijos a adquirir una adecuada identidad sexual y enseñándoles los valores cristianos.

También en las juntas escolares deben manifestar su inconformidad ante este tipo de textos complementarios y la plena repulsión a estas «dinámicas», si es el caso en que los docentes ya las estuvieran llevando a cabo. 

Además, la educación en los valores humanos, presentados magníficamente en el Evangelio, es imprescindible, pues la palabra de Dios siempre será una guía para conducirnos en medio de tantas tribulaciones:

«Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino» (Sal 119, 105).

Martín Bazán Estrada, MSP

Compartir

1238+

Anuncios completados

1238+

Clientes satisfechos

1238+

Inmuebles vendidos