CHIRIGOTEANDO

Es evidente que Donald Trump, en el momento mismo en que se decidió a participar en la contienda por la presidencia de los Estados Unidos, tomó la decisión de que nada ni nadie se lo iba a impedir con obstáculos tan difíciles que él mismo no pudiera derribar.

En ningún instante de todos los meses que duró la lucha en contra de su contrincante, Hillary Clinton, Trump permitió que pasara por su mente, ni la más leve  duda, de que  ella  ganaría, a pesar de su experiencia política y todas las cualidades que, sin duda, adornan a Hillary.

Es más, Trump ni siquiera tomo en cuenta a las críticas de su partido, el republicano, menos las de los electores. Trump dijo e hizo lo que él sabía que lo llevaría a la Casa Blanca, y lo hizo y lo dijo como quizo, a quienes quizo y en  los momentos precisos que consideró sus aliados.¡Cuánto tenemos que aprender de Donald!

EJEMPLO:

El día en que, por lo menos, unos cuantos de los 56 millones de mexicanos pobres, sin importar nuestras condiciones de edad, de experiencia, de pobreza o de ignorancia decidamos cambiar; bastaría solamente con una mediana inteligencia tan solo para ser capaces de tomar una firme decisión; aferrarnos vehemente a lo que deseamos ser u obtener para sí mismos, o para nuestros seres queridos, o para cualquiera que deseemos ayudar a cabalidad. ¡Ah! Pero, eso sí, hasta sudar la gota gorda: es decir con todas nuestras fuerzas y todo el tiempo que sea necesario, hasta lograrlo.

LEGADO:

Para esta columna, el internacionalmente discutido, criticado y hasta temido triunfo del señor Trump, no sólo fue una gran proeza para él, sino un gran ejemplo a seguir, principalmente por todas aquellas personas que poseyendo cualidades y capacidades las echan por la borda, o por lo menos, inconsciente o conscientemente albergan y alimentan fuertes dudas en torno a sus potencialidades individuales; incluso, abundan personas que hasta les da miedo emprender alguna actividad, aunque estén seguras de que con ello saldrán adelante de una existencia de apretura o de limitaciones; el temor imaginario las paraliza de tal manera que prefieren continuar en la tranquilidad de la  conformidad.

ALLA ELLAS:

A Trump, siempre se le vio entusiasmado, alegre, aplaudiéndose y con gestos de triunfador: en ninguna de sus presentaciones públicas se le vio cansado: sus discursos y su ánimo siempre se le vieron de seguridad en él mismo y de sus electores.

Por lo pronto, ¿Por qué no vernos en ese espejo? Claro, no para pretender ser presidente, ni mucho menos para aplaudir sus propósitos de darle en la mother a medio mundo, empezando con su vecino del sur, pero sí, para sentirnos entre los triunfadores, que harta falta nos hace.

Esta columna hace votos  porque gran parte de las ideas y planes de Trump que se ciernen negativa y hasta destructivamente sobre  México y sobre el mundo no lleguen a realizarse. Que conste, chirigoteando ve a Trump como triunfador en una contienda que la mayorías de gobiernos internacionales y analíticos políticos lo daban como perdido, al no haber sucedido tal, es una oportunidad de despertar el gigante dormido que cada individuo que lleva en su ser, incluyendo principalmente a las autoridades que hasta el momento han demostrado ser más timoratas que la sociedad, para enfrentar exitosamente ese posible riesgo.

Mientras tanto SI QUEREMOS LA PAZ, TRABAJEMOS Y OREMOS POR LA JUSTICIA Y hasta la próxima CHIRIGOTEADA, Amigos: [email protected]
 

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