CHIRIGOTEANDO
Esta columna sigue pensando que lo sucedido el pasado martes 8 en Estados Unidos, con repercusiones distintas en diferentes países del mundo, en México debemos considerarlo como una oportunidad y una razón de muy fuerte impacto para que todos despleguemos nuestras máximas facultades para salir, ventajosamente, del tan negro panorama que, personas con muy poca fe y confiadas únicamente en su teorías vaticinan desastres, o serias dificultades. Ciertamente, no será una perita en dulce edificar el cambio ventajosamente para el pueblo mexicano cuando, por tantas décadas, hemos vivido a la sombra de la barra y las estrellas y, de este lado de la frontera, de gobiernos acomodaticios, ineptos y dispuestos siempre a lo facilito para salir del apuro y, con ello pararse el cuello ante su gente y ante las otras naciones; esta holgura política sin el apoyo de los EEUU, de seguro ha llegado a su fin, gracias al señor Donaldo. Al margen de las instituciones, todas rebasadas por los ciudadanos, cada paisano debe tomar su responsabilidad y desempeñar su papel que le ha sido asignado por la Vida. Por lo pronto, tal vez empezaríamos con exigir al gobierno que ponga a México en movimiento.
ENTENADOS:
Desventuradamente, las mayorías hemos sufrido, en todo los aspectos de la vida nacional la desigualdad que tanto daño ha causado a las relaciones sociales de todo el país. Viene esto a cuento porque nadie ignora que mientras padre e hijo Padrés se encuentran en la cárcel, otros muchos ex gobernadores o, se encuentran prófugos de la justicia o gozando de los caudales de millones despojados a nuestros pueblos hambrientos, enfermos, sin medicinas, sin médicos, maestros sin sus quincenas, sin servicios públicos y muchos etcéteras más: es el caso del estado de Veracruz, levemente esbozado, mientras Javier Duarte trata de escaparse a Guatemala por Tapachula arrastrando la desfachatez de su cinismo, poniendo además en peligro la supervivencia de sus paisanos. Todos hijos o todos entenados: ¿esperan que Cesar Duarte, que Roberto Borja (éste, entre sus imperdonables fechorías, está el haber vendido a sus parientes y amigos ni más ni menos que 9,500 hectáreas del total de la propiedad gubernamental de Quintana Roo a precio de juguete) y muchos otros muy buenos priistas, pero igual de criminales que los Duarte, los Borja o los Padrés? Menos mal estos están ya en proceso de obligarlos a devolver lo que robaron. En estas situaciones económicas tan apretadas, por las que estamos atravesando, lo primero que las autoridades deberían exigirles es que devolvieran cuatro veces más de lo que se robaron al pueblo y al erario.
Mientras tanto SI QUEREMOS LA PAZ, TRABAJEMOS Y OREMOS POR LA JUSTICIA y hasta la próxima CHIRIGOTEADA, Amigos: [email protected]