¿QUÉ FESTEJAMOS?
Señor Gordillo: gusto en poder saludarlo y gracias por haber publicado mis colaboraciones en su prestigiado periódico ECOS, que gracias a él, esta amplia zona Satélite hemos podido estar comunicados.
Vivimos tiempo difíciles en los cuales el engaño y la mentira oculta la verdad, los valores familiares y nuestras tradiciones, sobre todo en esta época navideña, motivo por el cual quiero pedirle me brinde la oportunidad de poder colaborar aunque sea con una serie de temas que debemos recordar; sobre la familia, la dignidad de la persona humana y nuestras riquísimas tradiciones. Hoy quiero comenzar con el tema de la Navidad; pues la publicidad comercial nos hace olvidar que festejamos y a quien festejamos.
¿Qué festejamos? Pues nada menos que el aniversario del 2016 del nacimiento del Niño Jesús. ¿por qué y para qué?
Pues para nosotros los creyentes recordar este acontecimiento universal nos ayuda a ser un alto en el camino y recordar que festejamos el nacimiento del Niño Jesús, que con su inocente presencia llena de amor y nos recuerda el glorioso nacimiento del Salvador y redentor de toda la humanidad; para darle la bienvenida y nazca en el corazón de todo aquel que tiene fe y se prepara para recibirlo dentro de su corazón; y así se produzca en cada corazón, que quiera recibirlo el cambio de valores, en estos momentos en los que la familia se ve tan agredida y confundida y podamos hacer un pequeño cambio en cada uno de los que así lo decidan.
Recordamos el nacimiento del NIÑO Jesús que es eterno, todos los días debe nacer en nuestro corazón para ser mejores seres humanos y no dejar perder nuestra dignidad de personas humanas y poder recuperar muchos valores escondidos y opacados por las luces y ruido que nos enajenan, pensando sólo en lo material del tener, y alejando uno de los valores esenciales de la persona humana que es el dar.
Hoy es tiempo de DAR a ejemplo del NIÑO JESÚS, de hablar con la VERDAD, así que HOY recordaremos el origen del Sant Claus que no es más que un anuncio comercial inventado por una marca refresquera con el objeto de vender, y que además del daño hecho por el consumismo, nos hemos dejado arrebatar nuestras tradiciones mexicanas y en lugar de DAR se ha instalado en comprar y ahora festejamos a un muñeco comercial en lugar de al NIÑO JESÚS con la consiguiente pérdida de valores, nos hemos materializado, llenando nuestra mente de cosas vanas; lo que ha ido endureciendo el corazón, en lugar de llenarlo de amor para amarnos más, para ser más humanos y nos hemos llenado de cosas, en lugar de valores que en estos momentos hacen tanta falta.
Querido lector haga una pequeña reflexión con su familia, alejemos la mentira y en su lugar pongamos la VERDAD; llenemos nuestro corazón de los valores que el NIÑO JESÚS nos obsequia; para cambiar nuestra sociedad.
NOTA si alguno de los que lean esta cooperación sabe la verdadera historia de Santa, mande su colaboración al periódico ECOS que con gusta la recibirá
C.V.A.