¡QUÉ HACER!
¡QUÉ HACER!
No hay en México, en mi juicio, mayor problema que el de la inseguridad. Hablando de ésta, recientemente el INEGI acaba de informar que el 74.1 de los habitantes de la república vive con miedo. Quizá esta cifra no es muy exacta, porque si queremos reconocer la realidad es que solo los que tienen la oportunidad de disponer de guardias y de guaruras; de vehículos blindados y de vivir en un bunker pienso que, si acaso viven seguros pero no viven sin miedo, de lo contrario no aceptarían al mundo de guardaespaldas las 24 horas del día. Me queda claro que, si los tienen es por miedo porque no podemos aceptar que sea simplemente por precaución. Sin embargo, sea por una o por otra razón no podemos tapar el sol con un dedo: México está inmerso en un limbo de criminalidad en todos los rincones del territorio con el terrible agravante de que en lugar de que viéramos que la inseguridad va disminuyendo quizá empezáramos a tener aunque fuera una leve esperanza de que en algún momento tornaran en el suelo patrio calma y seguridad, como la tuvimos en la segunda mitad del siglo pasado.
Los dolorosos acontecimientos registrados en los últimos días confirman que estamos peor que en años recientes. El fin de semana pasado en el centro de diversión ubicado en la zona turística de Playa del Carmen, Blue Parrot se registró una balacera con el lamentable saldo de 4 turistas muertos; como todo mundo se ha enterado a través de los medios masivos. No bien la sociedad mexicana salía de su asombro, cuando nos despertamos con la trágica noticia de lo ocurrido en el Colegio Americano de Monterrey. Aquí, Federico alumno de tercero de secundaria, en el momento menos esperado sacó de su mochila un arma calibre 22, y con total sangre fría empezó a disparar sin razón alguna a sus compañeros y la maestra Cecilia Solís, quienes se debaten entre la vida y la muerte. Y Federico de 15 años, acabó con su vida dándose un tiro letal.
El fin de semana pasado también San Miguel de Allende ocupó un lugar muy relevante en los medios informativos. En un lugar conocido como La Cieneguita tres niños: de 4, de 8 y 12 años fueron baleados por desconocidos. Hasta el momento de cerrar esta edición las investigaciones no concluían; y solo se ha publicado especulaciones. Malo, creo que los móviles que hayan sido tienen menos importancia que la desaparición de tres seres humanos inocentes, dejando a sus padres, a la familia y a toda la sociedad muy consternadas y atemorizadas, porque nadie puede sentirse seguro cuando vemos que no respetan los criminales ni los centros nocturnos, ni escuelas, ni a clérigos, ni edades, ni sexo, ni nuestros domicilios, qué de menos las plazas públicas y las calles; las aldeas y los pueblos, vaya ni a las propias fuerzas armadas respeta el crimen organizado: SEDENA informó recientemente que en esta guerra no declarada han caído más de quinientos elementos en diferentes enfrentamientos.
El principal y más concurrido balneario mexicano, como sin duda lo es Cancún, también ha venido ocupando grandes espacios en los medios informativos a partir de la tarde del pasado martes 17, cuando desconocidos atacaron a balazos las instalaciones de la Fiscalía municipal de Benito Juárez, balacera que dejo 4 muertos: 3 sicarios y un policía de muy buenos antecedentes. Pese a que las fuerzas del orden lograron en cuestión de minutos controlar la agresión, el pánico se generalizo de inmediato tanto en los lugareños como en los turistas lo que ocasiono, justificadamente una enorme confusión.
Quizá pronto contemos con las informaciones que vayan arrojando las investigaciones en marcha.
Es muy urgente y sumamente necesario que cuanto antes, el gobierno y las diferentes dependencias encargadas de salvaguardar la paz y tranquilidad nacionales, pongan en marcha otras medidas y otro modelo para combatir, con éxito, a la delincuencia. De sobra está comprobado por propios y extraños y hasta por las mismas entidades involucradas que ha sido todo un fracaso muy caro lo que se ha venido realizando desde hace 10 años en el combate a la galopante criminalidad, y lo más preocupante es que sin el menor resultado positivo. Sugerencias y planes alternativos han sobrado, pero la soberbia oficial no las ha tomado en cuenta y ha preferido el gobierno hacerse del sordo del tuerto y también ante los clamores de la población y ante las voces de intelectuales y expertos.
No se encuentran calificativos exactos para expresar la rabia popular generada por la impavidez manifiesta de Peña Nieto ante el avance del crimen. Vale más que Peña le ponga la atención requerida a este tema, ¡desde ya! antes que sea demasiado tarde y que ya no tenga vuelta, o lograrla resulte mucho más costosa en vidas y en billetes. Al tiempo.
Redacción