¡YES SIR...!
CON PATADA EN EL TRASERO.
Hola Sr. Gordillo, le mando estas líneas para ver si cree que sea del interés de sus lectores. Muchas gracias.
La política hostil de Donald Trump hacia México y los mexicanos tiene una razón de ser, ya no les somos útiles para sus propósitos económicos, y todo por ser tan serviciales y durante muchos años hicimos todo lo que nos pidieron, a todo se les dijo que si.
Recuerdan que desde mediados de los años 80 s que empezó la época del neoliberalismo, la globalización y el tratado de libre comercio con América del Norte en 1994. Pues bien, Estados Unidos decía el directamente o por medio de organismos internacionales que el controla como el banco, mundial, el fondo monetario internacional, o los llamados chicago boys, etc.
Fuimos muy obedientes le dijeron al gobierno, vende todas las empresas que tengas, privatízalas, y lo hicieron, los ferrocarriles, los bancos, las telecomunicaciones, etc, el campo no lo ayudes, yo te vendo maíz, etc o compra afuera; se dejaron entrar a todo tipo de franquicias norteamericanas, tiendas departamentales, tiendas de autoservicio, tiendas de conveniencia ( estas dos últimas han llevado a punto de extinción a nuestros mercados, y tiendas de abarrotes cuando son abiertas cerca de las mismas), franquicias de comida rápida (hamburguesas, pizzas, pollo, etc ), y centenas de franquicias de todo tipo, llegando a las mal llamadas reformas estructurales de este sexenio y la joya de la corona la reciente privatización (disfrazada de apertura al sector privado) de PEMEX y la energía en general.
Recuerda que inmediatamente después de la aprobación de esta ley se vino abajo; casualmente; el precio del barril del petróleo, y recientemente el gasolinazo (este, para darles jugosas ganancias económicas a los que van a poner gasolineras -- wall mart planea abrir cerca de 200 en todo el país -- ).
Por lo que ahora que ya no tenemos nada que darles, ya les dimos todo, ya no tenemos nada que privatizar, lo único que está haciendo Donald Trump es darnos la patada en el trasero, y todo por aprender a decir: ¡Yes, Sir! . Roberto Montoya R.
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