NUESTROS PEORES ENEMIGOS SON LOS GOBERNANTES QUE ELEGIMOS
NUESTROS PEORES ENEMIGOS SON LOS GOBERNANTES QUE ELEGIMOS
Estimado Sr. José Armando Gordillo: Con el placer de saludarle me dirijo a usted respetuosamente, presentando una reflexión que creo es importante, tanto como la época electoral que se avecina, como en lo que se refiere a la conducta del presidente del país vecino del norte.
No es la Conducta del presidente de los Estados Unidos de América lo escandaloso. Lo escandaloso es que no hemos podido en tantos años, desarrollar una economía autosuficiente. Estamos exactamente en la misma situación que en tiempos del presidente Benito Juárez o Don Porfirio Díaz. Carecemos de desarrollo tecnológico e industrial. Siempre buscamos como lo hiciera Miramón o Juan N. Almonte, que nos “achichigüen”, porque no somos capaces de ser autosuficientes.
La carencia de desarrollo tecnológico e industrial por una parte se debe a que nuestros “gobernantes”, sólo se han dedicado en engordar sus bolsillos, a mantener a todo el clan familiar a costa de la hacienda pública.
Hemos heredado generaciones de parientes que siguen parasitando de los impuestos, pasando de un puesto político a otro, siempre lucrando más y abusando del erario público.
El clan de los “de la Madrid”, de los Córdova y muchos otros… Hemos visto gobernadores, presidentes municipales y otros que se apoderan de grandes extensiones de terrenos para beneficio propio y de sus familias y callamos. ¿Dónde quedaron los principios constitucionales del reparto de tierras y evitar los latifundios?
Nunca se ha invertido en investigación industrial, sino que la incipiente industria que existía se ha enajenado ahora a manos extranjeras, lo que nos ha convertido en una nueva colonia de varios países. Quienes poseen el poder alimentario, energético y económico, rigen los destinos de un país. Empezamos por “vender” los bancos a consorcios españoles, luego las compañías petroleras y eléctricas, dependemos de alimentos de otras naciones. ¿Qué nos queda?
Por otra parte, la educación está en manos privadas. Muchas congregaciones religiosas poseen universidades privadas, para amaestrar a la “clase pudiente” que pueden pagar las costosas colegiaturas que se cobran en el “Santo Nombre de Dios” (por eso algunas usan eufemismos religiosos para disfrazar el lucrativo comercio de la educación de las clases privilegiadas y no “nacas”.
La “educación” para el pueblo bajo, es solamente un adestramiento para tener mano de obra barata, individuos conformistas, sin armas para ser personas críticas, ni juzgar el comportamiento de las “clases políticas” que seguirán exprimiendo las arcas de la nación.
No es el presidente del vecino país del norte nuestro enemigo. Nuestro peor enemigo, son los gobernantes”, que dizque elegimos, porque hay una mafia del poder que cuida sus intereses y hacen sus convenios para repartirse el poder y la hacienda pública. No existen partidos políticos con ideología, sino simplemente personajes que desean detentar el poder y repartir prebendas entre sus compinches.
Seres que no tienen ni la remota idea de lo que gobernar para un bien nacional significa, sino solamente para proteger sus intereses propios y los de la mafia que los encumbra. No ha habido un solo gobernante en los seis últimos sexenios que piense en la nación, sino en “la familia” (su propia familia y la de sus compadres).
Como ejemplo lo tenemos en la Ciudad de México en donde las foto-multas se han vuelto un botín para el gobernante y sus allegados. La prepotencia y el desfalco de la hacienda pública me ofende, me humilla. Me indigna ver como “políticos” se reparten la hacienda pública y terrenos que deberían ser respetados como áreas verdes, se enajenan para construir conjuntos habitacionales (Parte del Bosque de Chapultepec).
Como gastan cantidades exorbitantes en lujos y viajes. El abuso con que se fundan “instituciones” para recolectar dinero y luego desaparecen. (“Vamos México”, “Juntos podemos” etc.)
Por otra parte, nos encontramos falto de verdaderos valores, pero no de los que hablan algunos ministros de culto desde sus púlpitos, sino de verdaderos valores que nos hagan buenos ciudadanos y personas de buena conducta.
¿Cómo vamos a tener valores y no robar? Si “las autoridades” que deben poner el ejemplo roban, mienten y despojan de bienes nacionales a los ciudadanos. Si los ministros de culto son los primeros que se burlan de las leyes divinas y humanas. Se han olvidado los escritos de Santo Tomas de Aquino, de San Agustín, y de otros que han escrito sobre leyes divinas y humanas. Se ha perdido el temor de Dios, y se burlan de la Justicia Divina.
Si los ministros de culto son los primeros en transgredir las leyes divinas, ¿qué esperamos de los seres con poca educación e información, que somos la mayoría del pueblo? Muchas congregaciones religiosas, no tienen más ocupación que administrar las jugosas ganancias que sus colegios, universidades privadas exclusivas para una “clase pudiente y de bien” y las limosnas les reditúan.
Ahora en el momento de votar, hay que pensar, que el enemigo a vencer es el conformismo, la indolencia y tener conciencia que no existen partidos políticos que piensen en el bienestar del pueblo, sino en el engrosamiento de la propia hacienda y el aseguramiento económico de sus descendientes.
Hay que escoger lo menos peor y no tratar de repetir aquello de que “más vale malo conocido que bueno por conocer”, ya no tenemos nada que perder, votemos por un cambio radical. Pero hay que ver la trayectoria de los pretendientes a “vivir del presupuesto” público (que no a servir a una sociedad).
No hay que confiar en alguien que recibió dinero de gobernantes, ni de quien sólo ha ocupado puestos de poca monta por decreto del expresidente Calderón, pero que carece de seriedad, honestidad en el manejo de dinero recaudado para fundación “X” (Juntos podemos) y conocimiento, más allá que de utilizar lenguaje populista y demagógico.
Candidatos (o candidotes) que leen discursos muy bonitos que les han escrito sus asesores, pero que no tienen ningún contenido sustancioso ni explican los métodos a utilizar para llegar a los logros que prometen.
Obras son amores y no buenas razones, querido Sancho. Si un candidato está de antemano en entredicho de mal manejo de dinero, ¿qué se espera cuando tenga abiertas las arcas del estado? ¿Qué partido político ha exigido que el gobernante que desfalcó devuelva lo hurtado y que se confisquen los bienes de ellos y sus parientes cercanos?
¿Cómo podemos exigir respeto a nuestros connacionales en otros países, si nosotros mismos los humillamos y nos mofamos de ellos? Si los que han salido es por falta de oportunidades de trabajo y alimento. ¿Cómo podemos exigir respeto a nuestros conciudadanos, si los mismos “servidores públicos” nos humillan?
Le reitero mis respetuosos saludos. ATENTAMENTE.
Víctor Gherschon.
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