CARTA AL CARDENAL CARLOS RETES
Estimado señor Gordillo: al tiempo de saludarle, comparto con usted una comunicación que ayer martes 2 de mayo entregué personalmente en las oficinas del Cardenal Carlos Aguiar Retes y en la Nunciatura apostólica. Espero encuentre de utilidad informativa su contenido. Agradezco la gentileza de su atención.
C o r d i a l m e n t e
Eduardo Mendoza Ayala
Atn. ' Emmo. Sr. Carlos Aguiar
Cardenal Retes.
P r e s e n t e
Respetado Cardenal Aguiar Retes:
Sirva éste medio al saludarle en mi calidad de “pecador estándar” mexicano- con el fin de comentarle que, como ciudadano y feligrés del municipio de Tlalnepantla de Baz, me he enterado que en días recientes usted y otros representantes de la grey católica fueron invitados por el Lic. Enrique Peña Nieto a una reunión especial en el Salón Miguel Alemán de la residencia oficial de “Los Pinos”, hecho públicamente consignado por diversos medios de comunicación.
Acorde con la información difundida, la intención del jefe del ejecutivo fue “tratarlos muy bien”, obsequiándoles algunos presentes, en busca aparentemente de solicitar su apoyo para que se respalde la campaña de los candidatos a gobernador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las entidades de Coahuila, Nayarit y el Estado de México.
Deseo compartirle en ese sentido señor Cardenal- que muchos sabemos desde luego, que no es la primera ocasión en que algún funcionario público (en este caso del ámbito federal), intentan este tipo de acercamiento con la institución religiosa católica, que conlleva en su sólo ofrecimiento y en una eventual aceptación de participación, una serie de inconvenientes y perjuicios para la sociedad mexicana.
Estoy seguro que usted, como líder religioso que es, está perfectamente al tanto de lo que en los últimos años ha venido ocurriendo en nuestro país, en el que la población ha sufrido en forma inclemente una serie de ataques y atropellos a su calidad de vida, derivados de la inmoralidad y falta de ética en la actuación de la mayoría de nuestros gobernantes.
Mucha tristeza me daría lo expreso con toda confianza- como ser humano y más como ciudadano mexiquense, percatarme que usted aceptara “colaborar” ante la petición formulada por quien justamente ha encabezado una serie de acciones lo mismo ilegales e indignas- que han lastimado profundamente el sentimiento nacional, sin que se perciba un mínimo de vergüenza o consideración de parte de los actores, hacia la población afectada. Lo que más ha importado a casi todos ellos, es realizar negocios particulares, aprovechando sus cargos públicos y eso ofende e insulta a millones de almas, carentes hoy día de los mínimos recursos y elementos para sobrevivir.
Debo decirle con profunda convicción, que me emociona sobremanera los principios de inspiración jesuita que el Papa Francisco ha externado como líder de la iglesia católica, en los que el sentido de justicia y participación social deben ser el centro de actuación de quienes integran la institución clerical, por lo que personalmente percibiría, que aceptar sumarse o realizar sinergia con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) a través de sus candidatos, resultaría en una franca agresión más a la ya visiblemente dañada dignidad ciudadana, que lo que más requiere hoy en día, es ver en sus representantes religiosos como usted, un reconfortante respeto y una admirable congruencia.
En ese tenor quiero expresarle que tanto mi hermano Rubén (qepd), quien fuera destacado político en Tlalnepantla y el Estado de México, un servidor y en general la familia Mendoza Ayala, hemos intentado invariablemente actuar coherentemente y con auténtico sentido de responsabilidad social, sobre todo cuando hemos tenido la oportunidad de ejercer algún cargo público.
A guisa de ejemplo, sólo apuntaré de manera particular, que en su momento como legislador federal (LVII legislatura 1997-2000)- decidí votar en contra del ominoso acuerdo del FOBAPROA, que condenó e hipotecó tristemente a la nación entera y a sus tres próximas generaciones, durante todo el siglo veintiuno, a pagar injustamente una deuda bancaria particular, transformada en deuda pública. Resultado de mi congruencia como representante popular, fui vetado entonces por la arbitraria dirigencia panista para que yo pudiera aspirar a ser Senador de la República.
Particularmente en nuestra entidad el estado de México- la danza de inmoralidad ha sido el “conveniente ritmo político” que han llevado todos los gobiernos encabezados por el PRI, perjudicando severamente en su calidad de vida a la mayoría de sus habitantes. Somos tristemente me permito recordárselo- el primer lugar nacional en feminicidios, secuestros, robo de automóviles y asalto a mano armada. Si estas consecuencias reales que padecemos los mexiquenses no son capaces de sensibilizar a quienes como ustedes- se supone la llevan a “flor de piel”, no sé qué más argumentos exponer para evitar que se siga abusando y manipulando la voluntad individual y comunitaria de los ciudadanos y habitantes mexiquenses.
En suma señor Cardenal Aguiar Retes, hoy que la sociedad mexicana se encuentra harta y fastidiada por la perpetración de numerosos actos de corrupción que la han lastimado y que empieza a razonar en forma básica y elemental cómo participar y cobrarse electoralmente las afrentas y agresiones recibidas, las autoridades gubernamentales priistas echan mano de su perversa esencia, tratando de utilizar la influencia social de muchos de ustedes, con tal de permanecer en el poder público, cuando moralmente carecen de autoridad alguna para ello.
Indudablemente que la institución eclesial católica siempre ha jugado un papel fundamental en la vida histórica de México y ahora entre 2017 y 2018 volverá inevitablemente a ser factor. Yo le pediría encarecidamente por favor entonces, que en esta ocasión su contribución y la de muchos dignatarios católicos, se traduzca en impulsar a su feligresía para que salga a votar, a decirles que no se dejen impresionar por la catarata de productos y servicios que con sentido chantajista cíclicamente el señalado partido político les ofrece y entrega. Que es muy válido elegir diferentes autoridades, cuando se considera que prevalece el abuso de poder, el autoritarismo y otros vicios de orden público.
Creo firmemente que es momento de darle un giro a las relaciones sociales, políticas y económicas en el país, tornándolas más dinámicas y críticas; la iglesia católica puede ayudar a que el mexicano sea un ser menos dependiente en todos sentidos, tratándolo dignamente como simplemente lo merece, ayudándole a crecer como ser humano y a que sea capaz de aplicar su energía y creatividad, orientándola hacia acciones positivas, que mejoren su entorno.
De otra forma excelentísimo y respetado jerarca- lo único que resultaría en los hechos, es que se perpetuaría un terrible esquema de control político, que claramente ya hace daño socialmente y nadie desea que las consecuencias vayan a derivar en terribles episodios de violencia social como los que ya hemos visto están ocurriendo con mayor frecuencia, no sólo en nuestra entidad, sino en muchas partes del país.
Finalmente le expreso que yo no le ofrezco bienes materiales para que usted como alto representante de la iglesia católica actúe, le transmito simplemente como ciudadano del estado de México- la autenticidad de mi genuino deseo por aportar al bien comunitario, extendiéndole asimismo mis manos de trabajo y fraternales, que han sido instrumento de apoyo material y espiritual para muchos en las comunidades no solo de nuestra entidad, sino en diversas partes de la República Mexicana, brindándoles la oportunidad de superación y motivación para salir adelante ante los diversos retos que se les presentan.
Agradezco su señoría -en todo lo que significa y representa- el valor de su fina atención para reflexionar juntos a través de esta comunicación, reiterándome a sus apreciables órdenes en cuanto a alguna consulta o explicación complementaria que surgiera de su parte.
Atenta y Respetuosamente
Eduardo Mendoza Ayala
Calle Berriozabal No. 7, Desp. 305
Col. Tlalnepantla, Centro, C.P. 54000
Estado de México.
Tel. Ofna. 55-65-96-92
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Ccp Exmo. Christopher Pierre, Nuncio apostólico del estado Vaticano en México
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