CRIMINAL ABANDONO DEL IMSS

Estimado Sr. Gordillo: Le agradecería publicar en su distinguido periódico la siguiente carta/denuncia que he redactado a raíz de mi reciente experiencia en  el IMSS.

A las autoridades competentes, a los medios de comunicación, a los defensores de los derechos humanos: Por medio de la presente hago saber y denuncio las deplorables e indignas condiciones que imperan en la sala de Urgencias del Hospital General Regional, la "Clínica 72", del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tlalnepantla, Estado de México. Primero, un breve recuento de la situación: un paciente de 84 años, diabético, enfermo de Parkinson y con una severa obstrucción intestinal llega a la sala de Urgencias de dicha clínica el día 20 de abril de 2017 a las 12:00.

Después de cuatro horas y media y varios reclamos por parte de sus familiares, la persona encargada del"triage" admite que hubo un error, se diagnosticó erróneamente al paciente y se le asignó prioridad "verde" (la última en el orden de atención a los pacientes). A las 6 de la tarde le asignan al paciente una camilla, le ponen suero y lo "internan" en la sala de Urgencias.

La sala de Urgencias es un cuarto de unos 10 metros de largo por 5 de ancho. En ella están "hacinados" entre 20 y 25 pacientes (hombres, porque hay una sala similar para mujeres). 6 pacientes tuvieron la suerte de que les asignara una camilla (no una cama, una camilla).

Los otros 15 (aproximadamente), pasan días y noches SENTADOS en sillas de metal (como las que hay en la sala de espera), sobre un pañal, conectados a su tripie que sostiene el suero o al oxígeno que está en la pared, según sea el caso. Así pasan Días Y NOCHES, sentados. El paciente lleva 4 días en ese lugar.

En el transcurso del primer día, sus familiares lo encontramos mojado, en su propia orina, hasta la espalda. La explicación fue que no había camilleros para ayudar a cambiarlo. A la hora de darle sus medicinas (que las tienen que llevar los familiares, pues el lMSS “NO tiene"), hay que llevarles AGUA, pues “no hay agua". Repito: no hay agua para que los pacientes se tomen sus medicinas.

A la hora de la comida, les llevan sándwiches (a los que lo tienen permitido en su dieta) y/o gelatinas en vasito. No les dan ni cuchara ni tenedor para comerse la gelatina. Hay que comérsela como uno pueda. Hay personas que no pueden alimentarse por sí solas. A los familiares apenas le dan a uno tiempo para alimentar a su paciente, sin cubiertos, sin agua.

Como parte de la comida, la enfermera informó que "había dos plátanos", y preguntó que quién quería uno (en la sala en donde había casi 25 pacientes). Los que pudieron gritaron que querían uno. Los demás gritaban "tenemos hambre". pude pasar casi una hora acompañando a mi familiar (que no es otro sino mi papá).

Durante ese tiempo no hubo quien quitara de debajo de su camilla un cómodo y otro recipiente lleno de orina (de otro paciente, pues mi papá tiene una sonda). Pregunté y me dijeron que cada familiar tiene que vaciar el cómodo de su paciente y lavarlo. Las visitas a los pacientes están sumamente restringidas.

Esto no sólo es angustiante para los familiares. Para los pacientes, que pasan días y noches en esas condiciones que atentan contra toda dignidad humana, el paso del tiempo, sin poder estar acompañados de sus seres queridos, es todavía más desgastante. Respecto a los informes médicos, pueden pasar 24 horas y uno no sabe nada sobre su paciente. Nada.

Yo instó a los medios de comunicación y a las autoridades responsables de la protección, promoción y cumplimiento de los derechos humanos, a que visiten la sala de Urgencias de la Clínica 72 del IMSS.

Entren a la sala de Urgencias, hablen con los pacientes internados que llevan días y noches SENTADOS, hablen con los familiares de estos pacientes. A las autoridades competentes les ruego que no salgan con que la situación que acabo de describir es porque “no hay recursos". Por favor, no insulten mi inteligencia ni la de la ciudadanía. Claro que hay recursos.

Claro que hay dinero. Y mucho. Pero está en los bolsillos de funcionarios y funcionarias corruptos (a niveles federal, estatal, municipal y dentro de las instituciones de salud), y en los bolsillos de tantos ex - empleados del lMSS que reciben generosas pensiones y jubilaciones.

Ahí sobra el dinero. Con un poco de ese dinero robado y mal distribuido sería suficiente para contratar personal de salud - médicos, enfermeras, camilleros, contratar personal de limpieza para los hospitales, comprar AGUA para los pacientes. México no puede presumir ser miembro de la OCDE mientras imperen las condiciones insalubres, inhumanas e indignas como las que imperan en la sala de Urgencias de la Clínica 72 del IMSS. Es una vergüenza.

Uno solo logra que atiendan a su paciente si se moviliza, si exige hablar con los directivos, si amenaza con ir a las autoridades. De lo contrario, los pacientes se pasan ahí días enteros, en una sala que no le pide nada a la de un hospital de un país en guerra o de un país sub-sub-desarrollado. La atención a la salud,

particularmente en una situación de "urgencia" es un derecho. Como titulares de derechos tenemos que exigir que éstos sean cumplidos. No es un favor que nos tienen que hacer las autoridades.

Es el cumplimiento de sus obligaciones. Sólo dos aspectos se pueden rescatar de esta situación. Uno es la comida rápida y el café que preparan en los dos puestos que están en Urgencias (que obviamente uno paga y que no dependen del Seguro).

Y el segundo es la solidaridad que se da entre los familiares de los pacientes que están en Urgencias. Es reconfortante el apoyo que uno encuentra entre esas personas, cada uno sufriendo a su modo, pero siempre listos para brindarle al otro un poco de ayuda en caso de necesidad.

Un buen café y la solidaridad de familiares y allegados de los y las pacientes son esenciales para sobrellevar las inclemencias del sistema de salud tal y como se viven en la sala de Urgencias de la Clínica 72 deI IMSS.

Por favor, autoridades competentes, medios de comunicación, defensores de los derechos humanos, reaccionen.
Dra. Teresita Escotto Quesada
 

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