¡Toma un respiro de la Ciudad!
• Descubre una refinería que se convirtió en un parque que te transporta a selvas, montañas y desiertos.
Esta vez visitaremos un lugar lleno de color verde y tranquilidad, aunque no siempre fue así; en un inicio se extraía petróleo, quedando la tierra desolada, hasta que hace unos años revivió de una manera increíble dando hogar a cientos de especies de plantas, aves y hasta peces, dándonos un respiro del gris de la ciudad para tomarnos el tiempo mientras caminamos por sus caminos rodeados de pequeñas chinampas y bellos jardines de diferentes regiones del país. ¿Sabes cuál es nuestro destino del día de hoy? Así es, visitaremos el Parque Bicentenario en la delegación Miguel Hidalgo en el Distrito Federal.
El Parque Bicentenario fue inaugurado en el año de 2010 por los festejos del Bicentenario de la Independencia de México; este es el segundo pulmón de la ciudad y es diez veces más grande que el Zócalo en el centro. Actualmente está lleno de vida y color, invitando a pasear entre la sombra de sus árboles. Cuando no estaba lleno de naturaleza y vida, en el sito existía una refinería de Petróleos Mexicanos, pero rodeada por la mancha urbana se decidió cerrar el lugar en año de 1991 por los graves problemas de contaminación que causaba no sólo en la zona, sino también en gran parte del Valle de México. Al cierre fue abandonada a su suerte por casi diez años, hasta que en el 2007 se iniciaron los trabajos de remediación y salvamento de la tierra.
Al iniciar nuestra caminata por sus verdes prados, nos es difícil imaginarnos que antes era una refinería llena de desperdicios; justo delante de nosotros se revelan dos grandes edificios de cristal rodeados de frondosos árboles y canales, para llegar a ellos tenemos que atravesar una pequeña chinampa por un puente de madera. El aire se refresca al momento que pasamos por la sombra de los árboles y la vista se relaja observando las pequeñas hortalizas plantadas en el lugar. Continuando con nuestra caminata nos damos cuenta que no sólo existe vida en el verde de las arboledas, entre los carrizos nos damos cuenta que existe una gran variedad de peces de diferentes colores.
Al entrar al primero de tres Jardines Botánicos, nos trasladamos a las selvas de Veracruz y del sureste mexicano con todo y su calor y humedad, donde las “garras de tigre” tan grandes como mesas y verdes musgos crecen por doquier. Pasamos al siguiente jardín, ahora de montaña, grandes pinos y un aire frío que nos recibe cruzando su puerta, ahí nuestra mente nos trae recuerdos de nuestro viaje por el Chepe en Barrancas del Cobre, sobre esa neblina en las mañanas y atardeceres entre las montañas, para seguir con el tercer y último jardín: el desierto; grandes cactus y magueyes con sus enormes espinas, pero llenos de color con sus hermosas flores nos recuerdan que los pequeños detalles hacen de nuestros viajes algo increíble.
Nuestra siguiente parada en el Parque Bicentenario es el Orquidiario, donde cientos de hermosas flores de todos los tamaños nos envuelven en sus colores, olores y formas, haciendo que en cada paso nos olvidemos de todo el estrés. Nos dejemos llevar por ese mar sensaciones que desbordan por cada uno de nuestros sentidos, cerrando los ojos por momentos y llenándonos de una sensación de paz y tranquilidad.
Al salir continuamos caminando por entre sus amplios jardines y nos encontramos con una gran campana proveniente del otro lado del mundo, más específicamente de Corea; ésta fue otorgada por la cooperación entre México y este país para contrarrestar el cambio climático. Es una replica de la Campana Sagrada del Gran Rey Seongdeok, llamada Seongdeokdaewangsinjong; en nuestro país es conocida como la Campana de la Amistad y pesa unos 900 kilos, es totalmente de bronce y cuenta con hermosos detalles coreanos junto con un pequeño dragón en su punta.
¡Un viaje por la ciudad que no puedes dejar pasar! Recorrerás caminos entre grandes árboles, chinampas y pequeños lagos, así como miles de flores, llenándote de sus olores y colores para olvidarte del ajetreo diario y lo gris de la ciudad.
¿Qué llevar?
• Calzado cómodo, así como ropa resistente para poder explorar de la mejor manera.
• Si gustas puedes pasear en bicicleta, pero recuerda que no existe la renta de ellas, tendrás que llevar la tuya.
¿Qué no llevar?
• No se pueden llevar animales dentro del parque.
• Evita llevar ropa delicada, puede macharse en las diferentes exposiciones.
Importante:
• Antes de ingresar puedes ver el reglamento del parque para más información. Sigue las instrucciones del personal.
Recuerda: No cortar plantas ni caminar por los caminos ya marcados o recién plantados.
Por: Raúl García
FB Raul García Viajes
Twitter: @RaulGViajes