UBER
Soy conductor de Uber, el día de hoy aproximadamente a las 00:57 horas. en avenida de los poetas cerca de Satélite, me cayó la alerta de un usuario con 4.5 de calificación, era pago en efectivo, si la memoria no me falla se llamaba Alberto, al llegar a la ubicación 3 chicos con aspecto de estudiante, que de verdad, no pensarían otra cosa, abordaron mi unidad, era un viaje sin destino, les ofrecí lo que siempre suelo hacer, música, seguir la ruta, etcétera, se dirigían a Av. Ceylán, es más, hasta tuve una conversación amena con ellos, hablaban que iban a ESIQIE y les costaba mucho trabajo el politécnico, por lo que de inmediato empaticé con ellos, en fin, estando sobre vallejo un poco adelante de Jardines del Recuerdo, me indicaron dar vuelta a la derecha, justo en el semáforo, muchos han de ubicar esa manzana, y me comentaron que bajarían en una casa, ya al llegar al destino me agradecieron el viaje, me desearon excelente jornada, ya que apenas empezaba y me preguntaron cuanto iba a ser, eran aproximadamente 110 pesos, al que traía de copiloto se acercó demasiado a mí y me ofreció disculpas, el de atrás de mí me tapó los ojos y me comenzaron a pedir perdón por lo que estaba a punto de pasar, me despojaron de todo, incluyendo el carro, me contaban que lo hacían por necesidad, que trabajaban para poder zafarse de un problema grande y que todo iría bien si cooperaba, retiró celular, me pidió clave, me regresó cartera, con todo e identificaciones, diciéndole que no le servían, y no querían perjudicarme, me preguntaron que en donde vivía para acercarme a mi rumbo, y todo el tiempo me tenían atrás con ojos cerrados y agachado.
Ya resignado y de algún modo relajado me dispuse a platicar con ellos de una forma más amena (pues de menos hacer llevadero ese viacrucis) hasta hubo risas en la conversación.
Llámenlo suerte, gracia divina, favor de Dios, en cierto punto del viaje nos interceptó una patrulla, tuve miedo por las posibles consecuencias de ese evento, el líder me comentó que por favor les echara la mano, que todo saldría bien, yo accedí.
Nos bajaron a todos sin ningún motivo aparente, nos preguntaron a donde íbamos, nos esculcaron a todos, comentaban que iban al funeral de un amigo, que ellos tres eran primos, y yo un amigo, en ese momento pasaron dos cosas por mi cabeza, delatarlos y atenerme a lo que viniera o seguirles el juego.
Uno de ellos tenía una mochila en la cual había bastante celulares, al parecer con reporte de robo según uno de los policías que los encontró, con eso tuvieron para desconfiar más de nosotros, ellos tres se mostraban tranquilos, sin embargo yo temblaba, fue cuando por medio de códigos corporales le indiqué a uno de los oficiales que me tenían amagado, que me querían llevar con ellos lejos, afortunadamente los entendió y se lo expresó al oficial que estaba hablando con los tres, estos cabe destacar que con tal ímpetu de zafarse de aquello, estaban dispuestos a darle algunos celulares al oficial, y este estaba a punto de aceptarlos ya para dejarnos ir, en ese momento el oficial con el que me comuniqué le dijo al oficial en alguna clase de código que había problemas, para esto, los tres oficiales se fueron detrás de la patrulla, el líder se acercó y me pidió por favor que les echara la mano, que me dejarían el carro y me devolverían mi celular, le dije que no se preocupara, en mí jamás hubo una actitud vengativa ni mucho menos, sino decidí que fluyeran las cosas tal cuál tendrían que pasar.
Regresaron los oficiales y los subieron a la patrulla, me preguntaron si quería proceder, sólo quería irme, temblaba y no podía manejar, pero un oficial se ofreció a adelantarme a mi destino.
Afortunadamente todo salió bien para mí, al momento de irse el oficial, le comenté que faltaba mi celular, me trajo seis, de los cuales ninguno era, me dijo que lo diera por perdido, ya que aún no los habían registrado del todo. Antes de irme me percaté que habían dejado un IPhone en el asiento, el oficial me comento que posiblemente era para rastrearme.
Se lo di y me retiré agradecido con la vida de haber salido bien librado de esa experiencia.
Señor este modus operandi no es nuevo, no sé si los jóvenes que me amagaron realmente tenían alguien encima obligándolos a hacer esas cosas y es por esa misma razón y sumada al miedo y cierta empatía hacia ellos que no decidí proceder, los que están en este negocio, cuídense mucho y cooperen, vida siempre será más valiosa que todo lo demás.