NUESTRO POBRE MÉXICO

México, tenía que ser  México, nuestro pobre México; no pudo encontrar otro país mejor ni más fértil que México para sentar sus reales la criminal impunidad y su hija del alma, la corrupción.

Lo más dramático de este desdichado binomio es que éste es el culpable de todos nuestros males y sobre él recae toda la responsabilidad de cientos de miles de cadáveres, de compatriotas desaparecidos, de hogares desintegrados y enlutados, de cárceles atestadas de prisioneros inocentes mientras los verdaderos criminales gozan a plenitud.

También son los culpables de más de 60 millones de mexicanos en la pobreza y de más de 25 millones en extrema pobreza y, que en pleno siglo XXI se nos esté muriendo nuestra gente por la ausencia de médicos, de clínicas y de hospitales y ya no digamos por la criminal carencia de lo más elemental de medicamentos en inmensas regiones de nuestro país, principalmente en los Estados de Oaxaca, Guerrero, Campeche, Veracruz, en la intensa zona de Ocozingo y en toda la selva lacandona en Chiapas.


La impunidad y la corrupción aniquilan y asfixian al pueblo sin la esperanza de que en un futuro desaparezcan o al menos sean controladas, pero ¿quiénes las controlarán?  Si los únicos que podrían lograrlo son los primeros de conservarlas a como dé lugar, de alimentarlas y, principalmente de fomentarlas y diversificarlas al infinito con la mayor profundidad y anchura posibles.


Ejemplos de lo anterior, por numerosos y escandalosos, son por todo México conocidos; negados únicamente por los cínicos autores y por las instituciones gubernamentales receptoras y beneficiadas, desmedidamente, de la corrupción y la impunidad que les permite tranquilamente triturar la democracia para imponer a gobernantes, presidentes municipales, legisladores y hasta presidentes de la República y todos aquellos funcionarios a modo.


Muy chistosos, piden pruebas de sus raterías y rapiñas, como si se les tuviera acusando de tarados o retrasados, pues solo a los que carecen de sus facultades mentales dejan rastros y elementos de prueba acusatorios, pero todos los corruptos y de manera espectacular, los gobernantes y funcionarios entre más corruptos son están mejor dotados  con un índice intelectual excepcional; solamente los excesos de cinismo y de confianza en que al ser denunciados contarán con los apoyos de los maestros de la corrupción: el presidente de la República, el procurador y otras instituciones prestas en protegerlos: Lozoya (Pemex), Duarte de Ochoa, los Moreira, etc.

La lista de pillos es interminable, por lo pronto tenemos ya al próximo ex gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval Castañeda, de Chiapas Manuel Suarez Coello, entre otros y en contra de ellos existen carretadas de acusaciones por archimillonarios desvíos. Al tiempo.
Yory Godman
 

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