Tenayuca: La pirámide amurallada

• Descubre este mágico lugar que te recibirá bajo un manto de estrellas, historia y 138 serpientes.

Esta vez nos vamos a otro rincón entre los pueblos y barrios de nuestra ciudad; este lugar está situado al pie del cerro del Tenayo en la Sierra de Guadalupe, en el municipio de Tlalnepantla, allá por el norte de la Ciudad de México. De origen chichimeca y con decenas de serpientes de piedras, incluso el extinto lago de Texcoco llegaba hasta aquí, un lugar al que no podemos dejar visitar si hacemos alguna ruta prehispánica. ¿Ya sabes cuál es nuestro destino? ¡Nos vamos a descubrir Tenayuca, un lugar amurallado!

Como muchos lugares de nuestra ciudad, Tenayuca se encuentra situada en un pequeño pueblo del mismo nombre que poco a poco se fue fusionando con la Ciudad. Entre calles empedradas, casas coloniales y modernas, se encuentra la zona arqueológica con vestigios de varias culturas, desde Teotihuacanas, Acolhua, Mexica, Chichimeca y hasta la Evangelización Española.

Tenayuca fue el lugar político principal de los chichimecas hasta que el Tlatoani “Quinatzin” trasladó los poderes al reino de Texcoco a este lugar; años después -en el 1299- los Mexicas atacaron y se apoderaron de la ciudad. Tiempo después, en 1425,  quedó en manos de Tenochtitlan con el poderío azteca, siendo su época dorada; su decadencia sucedió después de la conquista española en 1521 y, como muchos lugares cercanos a la capital, fueron destruidos usando sus rocas para construir templos cristianos y lo restante se ocultó bajo toneladas de tierra.

A diferencia de otras zonas arqueológicas, aquí la aventura comienza con su museo. Paso a paso nos vamos internando en la increíble historia del lugar, desde sus inicios con las grandes migraciones de los chichimecas, junto con piezas únicas con un detalle increíble, algunas piezas que no las encontrarás ni en el Museo de Antropología e Historia, desde pequeños fragmentos labrados en arcilla hasta escudos de piedra. También encontramos muestras de las técnicas de agricultura y de la vida cotidiana de los pobladores, sus herramientas y vasijas; de la misma manera observamos ídolos de piedra como Chicomecóatl, deidad a la que se inclinaban nuestros antepasados al referirse a la subsistencia, pero en especial al maíz y, por lo tanto, a la fertilidad.

Después de recorrer el museo atravesamos una pequeña puerta y ahí delante de nosotros se revela una increíble estructura de pequeños ladrillos con decenas de serpientes a sus lados. Comenzamos a caminar por sus jardines, primero por la parte trasera, como casi queriendo guardar lo mejor para el final. A pasos ligeros nos encontramos con varios petroglifos o signos de los primeros habitantes de la región, grabados en la roca sólida y con un detalle increíble, pero al avanzar nuestra mirada nos encontramos rodeados de un coatenamitl, un muro de serpientes. Aquí descubrimos que existen 138 representaciones de este animal que bordean todo el complejo; no podemos evitarlo y nos tomamos el tiempo frente a ellas, tratamos de imaginar cómo debió brillar con sus colores azules, verdes y rojos, contrastando con el color negro del muro, pero en su lado opuesto de la pirámide los colores de la pared de roca eran azules, en representación del día y la noche, respectivamente; esto estaba hecho como un simbolismo astrológico debido a la importancia del lugar, todo estaba perfectamente simétrico y con una perfección sin igual, donde en los equinoccios de otoño y primavera creaban juegos de luces increíbles, que derivaban de una celebración y de otras construcciones ya hace tiempo olvidadas.


Al continuar por el borde de la pirámide notamos otro detalle:  está construida hacia donde se contrasta con la puesta del sol en el horizonte, combinando su luz con las estrellas de las constelaciones en el cielo. De cada lado de la estructura nos encontramos con los Tzompantlis, que son pequeñas edificaciones como plataformas donde se colocaban los cráneos de las victimas de batallas y sacrificios, así como las Xiuhcóatl, las serpientes de fuego que se enrollaban en ese lugar. Al caminar justo de frente en la cara principal del pirámide nos encontramos con un basamento cuadrangular, diferente a otras, hace parecer que tiene una plaza incrustada en la edificación, su escalinata esta dividida por una doble alfarda (división de piedras) que daba a los dos templos gemelos en su cima, dedicados a dos de los principales Dioses de nuestros antepasados, Tláloc -Dios de la lluvia- y Huitzilopochtli-Dios de la guerra- Ahí nos damos cuenta de algo ya muy familiar, El templo Mayor de Tenochtitlan y del reino de Tlatelolco tienen la misma forma, por que es este templo el que se uso como base para el Templo Mayor del corazón del Imperio. Nuestra sorpresas no terminan, con este “pequeño” rincón de la ciudad al continuar recorriéndolo, al notar  que se encuentra amurallada por otra pirámide, entre las cabezas de serpientes vemos pasadizos y callejones que hacen ver el por que es la única pirámide que parece amurallada en Mesoamrica.

Para continuar con nuestro recorrido por la historia de Tenayuca nos trasladamos ahora a sólo unos metros de la pirámide, ahí -como en otros sitios- se construyó un templo cristiano con las mismas rocas de la pirámide: El Templo de San Bartolo, construido entre los años de 1524 a 1525 por frailes franciscanos y con cantera rosa de la Sierra de Guadalupe. En su fachada simple notamos detalles que no encontramos en ninguna otra parroquia de las que hemos visitado, con palabras como “La Parroquia” junto con jeroglíficos mexicas justo en la entrada del templo, creando una atmósfera de historias y leyendas.

Aunque después del año de la conquista -en 1521- Tenayuca dejó de ser importante por causa de los españoles, reapareció en los mapas cristianos en los años de 1550, aunque con otro nombre: “Tanaiaca”. Este templo cristiano tiene un estilo sencillo, con paredes lisas y culminando con un gran retablo de madera bañado en oro al fondo, donde se exponen pinturas en claroscuro, contrastando con el brillo del color dorado de la madera. Esta fusión de culturas europeas y mexicas derivan del nombre actual: San Bartolo Tenayuca, nombre sencillo y talvez pequeño, pero con una historia más grande de lo que cualquiera pudiera pensar.

Terminamos nuestro viaje tomando un helado en la plaza que se encuentra entre la Pirámide y la Iglesia, llamada Plaza Wichita, tiene este nombre  debido a que la ciudad de Tlalnepantla y Wichita son hermanas, compartiendo lazos y amistad.

Muchos pensamientos y recuerdos recorren mi mente y mi corazón al estar en este punto, porque de entre tantos destinos, tantas pirámides, iglesias, catedrales e inclusive ciudades completas, es aquí en Tenayuca o como originalmente la llamaban "Tenayucan", que pasé mi infancia, corriendo por entre los pasillos y callejones de las murallas de la pirámide, jugando a contar cada una de las cabezas de las serpientes, una y otra vez, corriendo entre ellas, para luego subir a lo alto y quedar fascinado por la vista y los miles de detalles que descubría en cada escalda. Después bajaba a paso veloz con el sonido de la campana de la iglesia porque me escapaba de misa y de otras celebraciones del templo a sólo unos metros de ahí; tantos recuerdos, tantas alegrías y regaños por parte de mis padres y los sacerdotes hacen de este lugar un viaje a los recuerdos de mi corazón.

¿Ustedes tienen un lugar así viajeros? No duden en visitarlo y revivir esos recuerdos que viven dentro de cada uno.

¿Qué llevar?
• Ropa y calzado cómodo. Actualmente está prohibido subir a la pirámide, así que no te preocupes por la escalada.
• Sombrero o gorra para el sol.
• Bloqueador solar.
• Si llevas cámara, no uses flash.

¿Qué no llevar?
• El clima es muy parecido al de la ciudad, así que dependiendo de la estación del año es el frío o el calor. Consulta el reporte meteorológico antes de ir.


Ubicación:
Quetzlcoatl s/n
Pueblo de San Bartolo Tenayuca, 
CP. 54770
Tlalnepantla, Tlalnepantla de Baz, Estado de México.
Horario:
Martes a domingo de 10 a 17 horas.
Abierto al público de martes a domingo de 10 a 16:30 hrs.
Entrada general: $42 
Domingos: entrada libre.
Maestros, estudiantes, niños menores de 13 años e INAPAM: entrada libre
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La utilización de videocámara está sujeta al pago de $33 por concepto de derechos

Por: Raúl García
FB: Raul Garcia Viajes
Twitter: @RaulGViajes

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