GENUINO IMPACTO SOCIAL
La esperanza de la sociedad civil organizada para las nuevas generaciones de mexicanos está puesta sobre todo en un sistema educativo integral con perspectiva de familia y comunidad, mismo en el que la cívica y la ética con sentido patrio, recuperen un lugar preponderante. Pero también, hay una esperanza creciente, al haber escuchado, al fin, de parte la titular del Instituto Nacional para el Desarrollo Social (Indesol), María Angélica Luna Parra, la descripción real de lo que es un genuino "impacto social".
Ya no se trata, como dijeron durante más de una década, los donantes más afamados de México, del número de beneficiarios, ni de proyectos que garanticen autosustentabilidad al primer donativo; se trata, como debió ser siempre, de una transformación social, donde cada beneficiario y su familia y su comunidad son importantes. Esto significa que la operación cotidiana de las organizaciones no lucrativas puede entrar a concurso de coinversión social, con Indesol, siempre y cuando garantice una transformación social y la pruebe con experiencias cualitativas, y no sólo cuantificables.
Es muy probable que de ahora en adelante, México actúe con base en los principios y valores de su cultura, que diseñe el modo de hacer altruismo, y muestre a quienes se han entrometido en el altruismo, lo que es la solidaridad, la justicia social, la equidad y el desarrollo.