CIERTAMENTE SEPTIEMBRE NOS DEJÓ HUELLAS
Muy apreciable y estimado Sr. Armando Gordillo:
Saludándole con el gusto de siempre, adjunto unas reflexiones a su amable consideración, por si desea pertinente publicarlo en su periódico.
Reciba un cordial saludo y mi agradecimiento.
Ciertamente que este mes ha estado lleno de acontecimientos que nos han dejado huella. Bueno sería que estas huellas nos hiciesen reflexionar sobre nuestras vidas y lo que significa vivir en una sociedad. Que somos parte de la sociedad y así como en un lago, se reflejan las olas de las piedras que en él se arrojan, así nuestros actos se reflejan en la sociedad en que vivimos.
Hace días al regresar de mi trabajo a casa; cansado, deprimido por la situación en que se encuentran los afectados por los sismos, pensando en que muchos de los derrumbes pudieron no haber sucedido, si no fuese por la corrupción de los que otorgan permisos de construcción, de la voracidad las compañías constructoras y de muchos políticos que manejan masas para lucrar con su pobreza y las hacinan en lugares riesgosos.
Pensando en las personas que carecen de un techo y que viven a la intemperie bajo la lluvia por temor a la rapiña que se ha desatado. Porque si bien es cierto, que se ha mostrado el lado de la solidaridad mexicana, también se hecho presente la cara de la delincuencia.
Así transcurría mi viaje cuando intempestivamente subieron unas personas al transporte colectivo (no me fijé cuántas eran ni cómo eran, yo no llevaba mis lentes), sacaron una pistola, dispararon al aire y nos despojaron de nuestras pertenencias. Así de fácil, así de sencillo…
Rumiando este hecho, llego a la conclusión de que estas personas son el resultado de la sociedad en que vivimos. Que en realidad todos somos culpables por llevar al poder a personas abyectas y despreciables que sólo buscan el poder y la riqueza fácil.
Que estos “gobernantes”, en nada son diferentes de los tipos que se subieron al transporte, salvo que ellos lo hacen con elegancia y con nuestro consentimiento mediante el “voto amañado, comprado, robado y otorgado con nuestro silencio. Esto ha conducido a la juventud a tener rencor, frustración de ver una juventud productiva trunca y sin esperanza y resentimiento que desahogan en nosotros.
Que la impunidad con que nuestros “gobernantes” se llevan inmensas cantidades de dinero es el ejemplo para que los demás sientan también que pueden hacerlo y no habrá castigo, pues lo que éstos se llevan es una miseria comparado con lo que han llevado algunos seres despreciables como Javier Duarte de Veracruz (PRI), Roberto Borge Angulo de Quintan Roo (PRI), Guillermo Paredes (PAN), y muchísimos más.
Y NO HAY JUSTICIA. Pero se llevan lo que teníamos para el pan de la cena de nuestros hijos, para el pasaje del día siguiente, porque vivimos al día.
Nos rompen la tranquilidad más que nada y nos siembran el temor y la incertidumbre del día siguiente. Decimos: “Gracias porque no nos hicieron un daño mayor”. Pero los gobernantes si se roban los sueños e ilusiones de nuestros hijos y los obligan a seguir los ejemplos de la televisión enajenante y gobernante.
Esto me lleva a la conclusión de que los partidos políticos no son sino un proveedor de delincuentes con licencia y autorización para robar, matar y disponer del territorio nacional y hacienda pública a su antojo.
Y nosotros callamos, otorgamos y certificamos este permiso con nuestro voto. Entonces, ¿podemos culpar solamente a los delincuentes de los camiones, que también son un producto de la situación política del país?
No, los principales causantes de la falta de desempleo e ignorancia son nuestros “costosísimos gobernantes”. También nosotros que con nuestro voto o abstención hemos cooperado a producir una juventud sin porvenir, sin sueños, sin ilusiones…
¿Tendremos conciencia o seguiremos votando por los mismos?
Pensemos y reflexionemos en que hemos vivido en la injusticia. Que de nada sirve la constitución porque ha sido reformada muchas veces sólo para conveniencia de unos cuantos.
Cuando el poder de elaborar leyes recae en un grupo selecto de hombres estamos en una oligarquía.
Nuestro país está gobernado por una oligarquía plutocrática gracias a nuestro voto por diputados y senadores (que yo no sé todavía cómo llegan a ese remanso de paz en donde se enquistan como amibas, engullen la hacienda pública, trafican con influencias y se mofan de nosotros los indígenas, los obreros).
Para San Agustín la justicia tiene un doble significado; una virtud moral y principio definitorio del derecho o las reglas de las relaciones intersubjetivas.
La justicia es la perfección del hombre, la virtud universal en cuanto a principio de armonía humana.
¿Cómo podemos entonces vivir en armonía y en un estado de derecho, si la justicia no existe?
Según Santo Tomás de Aquino nos dice que el hombre goza de poder practicar las virtudes naturales (fundamentales de la vida moral); prudencia, justicia valor (fortaleza) y templanza o sea al control propio.
Estos pueden ser hábitos que benefician a la persona y a quienes las rodean.
Así pues, os invito a reflexionar y luchar por tener mejores gobernantes y nosotros mismos superarnos, pues la finalidad humana es la superación. El hombre no es perfecto, pero si perfectible.
Busquemos la manera de progresa y no vender nuestro voto por el pan de hoy y hambre para mañana.
Una revolución tampoco lleva a ninguna solución, sino los que ganan son los vendedores de armas y municiones.
Es la búsqueda de un comportamiento digno y exigencia pacífica y mesurada, mediante el voto razonado y consciente.
Víctor Gherschon Tsevy.
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