ARCAS DE PEMEX

Sr. Gordillo:

Leí la columna EMPRESA, de Alberto Barranco Chavarría, publicada en el diario EL UNIVERSAL el día 2 de octubre de 2017, con el título Pemex subsidia a gaseras, y me quedé asombrado de los artilugios que emplean los funcionarios y empleados públicos para escamotear el dinero público.

Creo que el columnista se portó demasiado benévolo al calificar como “subsidiar” la acción de Pemex. Yo creo que podría, más bien, calificarse como “desviar recursos públicos” o “defraudar”, entre otros más que podrían agregarse.

Como dice, no resulta en beneficio de la población. Lo que se hace es beneficiar a unos cuantos, en este caso a los propietarios de las 3 empresas gaseras, regalándoles dinero que debería ingresar a las arcas de Pemex (que, quiérase o no, siguen siendo parte de las arcas de la nación.

¿Cómo desvían los recursos públicos?

Les dan a las tres gaseras consentidas un descuento en los precios de la empresa productiva del estado, con lo cual, dado que las favorecidas le siguen vendiendo a la población al mismo precio que las demás gaseras, aumentan el diferencial entre precio de compra y precio de venta, aumentando, al mismo tiempo, su margen de utilidad en la misma cantidad que les descuentan: 4 mil millones de pesos, que deberían haber ingresado a las arcas públicas.

Esto me recordó el tema de los terrenos propiedad del gobierno de Quintana Roo, que el entonces gobernador Borge vendió a precios de ganga entre sus amistades y parientes: dinero que debió entrar a las arcas públicas y que se desvío a otras manos.

¿Cuántos casos más habrá por el estilo?

Saturnino Castro

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