Frankenstein


De entrada, hay que aclarar que la criatura gigantesca, armadas con pedazos de cuerpos de varios muertos, pesados zapatos y un par de tornillos en el cuello para transmitir la chispa de la vida, NO se llamaba Frankenstein.


Este monstruo, de apariencia temible pero corazón tierno, en realidad no recibió nombre alguno por parte de su creadora, quien se refería a él llamándolo únicamente 'La criatura'. Pues bien, esta criatura fue el fruto de la fértil imaginación de Mary Shelley, una novelista británica que lo concibió a principios del siglo XIX.


Cuenta la historia que en 1816, la erupción del volcán Tambora provocó que en Europa lloviera mucho más de lo habitual.

Encerrados en la Villa Diodati, Mary Shelley, su esposo P. B. Shelley y el poeta Lord Byron, para combatir el aburrimiento, se impusieron un reto: escribir una historia de terror.

Y así fue que Mary Shelley confeccionó la novela 'Frankenstein o el moderno Prometeo', en el que un atribulado doctor Frankenstein busca resistirse a la muerte creando un ser a partir de los cuerpos de otros, y trasmitiéndole la vida mediante el uso de la electricidad.


Si no has leído la novela, vale la pena que lo hagas y te des cuenta de que el verdadero villano no es la criatura… sino el doctor Frankenstein.

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