CHIRIGOTEANDO
AMIGOS:
Ya sabemos perfectamente qué intereses defienden los legisladores; en cualquier otro país de todo se les podría nombrar, menos legisladores en atención a sus resultados: unos por no haber sido dotados con la mínima inteligencia requerida, a otros por perversidad de intenciones y a otros más por cobardes o por las tres razones juntas.
Las diversas carencias nacionales y más aún el vergonzoso retraso de todo el sureste y sur del país no encuentran otra explicación aceptable a no ser que se quiera, con toda justicia, incluir como la principal causa a la corrupción, quizá esto último sería lo más correcto.
DISTORSIÓN:
Sin duda alguna nuestras cámaras están pletóricas de mentes distorsionadas. Ellos, los diputados y senadores están convencidos de ser los únicos poseedores de la capacidad y habilidad de que cada ley que pase por sus manchadas mentes es un dechado de perfección, lo único perfecto en este inverosímil y convulsionado mundo y, que por lo tanto ya no debe ser corregido ni por el dedo de Dios.
Tal ha venido dándose en los más recientes días respecto a la llamada ley de seguridad interior, rechazada por expertos, intelectuales, instituciones, medios de información, etc. Desde el primer momento en que en San Lázaro inició su debate y defensa por el más rancio priismo como “perro bocarriba” y, por algunos otros paleros.
RETORNO:
En efecto, lo que jamás se debió haber dado, está cumpliendo 11 años. Once largos años cruentos con cientos de miles de ajusticiados, familias enteras masacradas, cientos de militares asesinados, secuestros, extorsiones, miles de familias desplazadas, asaltos a cada momento, robos de todos los tamaños en todo el territorio nacional y muchos etcéteras.
En once años las fuerzas armadas, la policía federal, estatales, municipales y auxiliares no han sido capaces de conseguir el mínimo control del crimen organizado o desorganizado, para las víctimas lo mismo da. El retorno de los marinos a sus bases navales y los cuarteles del ejército es un imperativo; no va por ahí el poner freno a la delincuencia y la matazón vil despiadada. ¿Verdad...?
GOBERNADORES:
Estoy cierto que de igual manera como existen gobernadores honestos y conscientes de sus responsabilidades de garantizar la seguridad a sus gobernados, también y, quizá los más, los hay, los ha habido y, de seguro los habrá los que inclinarse del otro lado les es infinitamente redituable y prefieren la plata al plomo y que sus paisanos y paisanas de todas las edades y condiciones sirvan de carne de cañón.
La solución parece estar a la vuelta de la esquina, aunque sabemos que no es así: hay que invertir mucha lana, mucho tiempo y, echar mano de las técnicas modernas bajo la dirección de auténticos técnicas en las disciplinas policiales. !Por Júpiter!, que la situación de nuestros días sería muy difícil si desde hace once años en vez de lanzar indefinidamente las fuerzas federales a combate contra el crimen, los gobiernos y las autoridades involucradas en el tema se hubieran lanzado en cuerpo y alma a crear los cuerpos policiacos idóneos, con salarios justos, armamento adecuado, los presupuestos requeridos, etc.
Mientras tanto si queremos la paz trabajemos y oremos por la justicia y, hasta la próxima chirigoteada amigos.: [email protected]