DIOS HIZO EL MUNDO, PERO LO ALQUILA A LOS VALIENTES*

En estos primeros días del 2018 no tengo más que recordarles que existe una fuerza inmutable e invisible que desde la noche de los tiempos  ha sido determinante en el devenir de la vida. Esa fuerza de alguna manera se hace visible a los hombres, que están deseosos de reconocerla, pero eso  es lo de menos, lo verdaderamente valioso es que su existencia esta fuera de toda discusión y se encuentra lo mismo en lo más profundo de los océanos como en lo más alto del éter y, desde luego en toda la naturaleza: es omnipotente, omnisciente y omnipresente.


Ante la enorme variedad de augurios, la mayoría de éstos rebosantes de pesimismo, es difícil encontrarnos con alguno que nos levante los ánimos y nos abra las ventanas de la esperanza de un año preñado de paz, amor, tranquilidad; prosperidad material y espiritual para cada uno de los habitantes de este maravilloso país que es nuestro México.

 

En suma, lo que deseo expresar es una invitación colectiva, como pueblo cristiano que somos, a que hagamos caso omiso de todos los decires y de todas las calamidades que en  los próximos meses nos puedan sobrevenir. Si, visto desde la óptica de los hombres y de la lógica de la política no tiene nada de raro que se expresen así: ¡hombres de muy poca fe! El reto, el desafío que nos presenta este 2018, además de las elecciones, aunque no deja de ser mayúsculo, es totalmente viable, pero a condición de que avivemos nuestra fe en el poder del cual les hablé al principio de este comentario.

Esa fe que mueve montañas debe empezar con una gran fe en nosotros mismos, que somos capaces de realizar las mayores proezas y de obtener lo increíble. Si la presidencia de la República llegara a ganar López Obrador con todas sus limitaciones innatas y contradicciones es porque su fe en el triunfo la alimento notablemente desde su primer fracaso en 2006, la reafirmó en 2012 y se puso a trabajar, los resultados están a la vista, morena aparece en las encuestas en un primer lugar muy lejos de  Ricardo y de José Antonio, éste, como todo mundo sabe, solamente respaldado por la formidable maquinaria del pri, podría ganar.


Solamente si somos capaces de reconocer que ni una hoja de los árboles se mueve si no es por la voluntad del Ser Supremo, también seremos capaces de aceptar llenos de confianza que todo lo que suceda durante el año será por su voluntad y nada ni nadie será capaz de modificarlo. Bueno, esto no quiere decir cruzarnos de brazos, sino todo lo contrario: a Dios rogando y con el mazo dando muy fuerte por el gobierno que más convenga a la situación tan compleja por la que atravesamos. ¡Ánimo y Valor! Bien venido 2018 que nos pone en charola de plata la oportunidad del cambio en nuestras vidas y, como añadidura, el cambio de gobierno y de régimen político: Estado de Derecho, Igualdad, Justicia,  Orden, Probidad, Combate a la Pobreza, Combate a la Impunidad, combate a la corrupción, etc. etc.


Finalmente, la recomendación más cara: –al mal tiempo, buena cara-.Por varias razones este será el mejor año de toda la historia; que nadie ni nada sea capaz de turbar nuestra alegría y nuestra paz mental; los acontecimientos del 2018 serán inolvidables y serán el principio de horizontes luminosos y de halagadoras sorpresas: este es el único escenario que atisbo con los ojos de la FE. No será de otra manera si los mexicanos nos lo proponemos.

 

Hay que tener muy presente que después de la turbulencia viene la calma. Hemos sufrido ya muchos años la falta de calma en nuestro país, en nuestras ciudades, en nuestros campos, en nuestras calles y hasta en nuestros hogares.
*Federico García LLorca (1988/1936)

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